Detienen al Z-40, uno de los narcos más buscados en México y EEUU

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Al ‘Z.40’ se le acabó este lunes la buena estrella que le había permitido escapar de los últimos tiroteos. La Armada de México lo ha detenido este lunes en la ciudad fronteriza de Nuevo Laredo (Tamaulipas) después de muchos años tras sus pasos.

Miguel Ángel Treviño Morales tenía 39 años, empezó como pandillero en Dallas y terminó como líder de los Zetas, una multinacional del crimen capaz de controlar allí donde llega, cualquier cosa al margen de la ley. Drogas, alcohol, prostitución, trata de blancas extorsiones, ‘cobros de piso’ y hasta la ventas de CD piratas.

La noticia la ofreció el periódico ‘The Dallas Morning News’ a través de su corresponsal Alfredo Corchado que citaba autoridades mexicanas y estadounidenses. Poco después el Gobierno del país lo ha confirmado.

Treviño González, es líder de la organización criminal conocida como Los Zetas, fundada por ex-militares de Ejército mexicano a finales de los años noventa. En 1999 empezó a trabajar para Osiel Cárdenas Guillén, creándose el brazo armado del Cártel del Golfo. Pero en los Zetas se hicieron mayores y dieron un golpe de Estado.

En el 2005 es nombrado jefe de plaza para el Cártel del Golfo en Nuevo Laredo, Tamaulipas, con la encomienda de preservar la zona ante los embates de grupos de sicarios del Cártel del Sinaloa, quienes buscaban apoderarse de un paso fronterizo en Tamaulipas. Fue ahí donde Treviño Morales comenzó su fama de sanguinario. Su salto definitivo lo dio después de que fuera abatido Heriberto Lazcano, «El Lazca».

Con su detención de este lunes, Estados Unidos también pide la extradición, se cierra una carrera en la que a lo largo de 13 años el Z-40 ha ido escalando posiciones y deja a sus espaldas decenas de ejecuciones y traiciones.

Dentro del crimen organizado es conocido por ‘apuñalar’ a sus aliados por lo que se ganó el apodo de ‘El Judas’. Pero con su llegada al poder, el cártel dio un giro aún más violento y se ‘internacionalizó’ extendiendo sus tentáculos desde el sur de Estados Unidos a Centroamérica pasando por México.

La última vez que estuvieron a punto de atraparlo fue en abril de 2010 cuando se enfrentó al ejército en el rancho Los Martínez, en la zona fronteriza de Camargo, donde se escondía. En el tiroteo participaron 200 sicarios contra 40 soldados que no pudieron atraparlo.

A partir de ahora, la detención del líder de los Zetas significa, en lenguaje criminal, una nueva ola de muertes y ajustes de cuentas.

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