Dilema e interrogantes sobre el caso de la Policía pasada a disponibilidad por presunto “abuso de autoridad”

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El caso de la auxiliar de Policía pasada a disponibilidad el lunes por su accionar en un procedimiento donde se controló a una mujer que estaba  alterada y que habría intentado quitarse la vida, abre muchos interrogantes. Y dilemas.

Se percibe un rechazo generalizado en la sociedad  a la decisión tomada por la autoridad policial de aplicar esta medida disciplinaria, porque la gente en su mayoría valora el hecho que la efectivo de la fuerza de seguridad evitó que esta persona  se quite la vida, lesione o lastime a otro.

Los videos que se han viralizado (y que este medio no publicó ni publicará por respeto a quien atravesaba dificultades en su salud mental), muestran una situación de mucha tensión con la mujer, que estaba claramente fuera de sí.

Lo que ocurrió debe abrir un análisis profundo dentro de la Policía.  ¿Están preparados o fueron instruidos los efectivos para abordar este tipo cuadros? ¿Con qué elementos o herramientas cuentan para contener a personas en estados como este o alterados por el consumo de estupefacientes o alcohol? ¿No hubiera correspondido llamar a personal del Hospital de Salud Mental para colaborar con el operativo?

Sabemos fehacientemente que la Policía diariamente se enfrenta a escenas muchas más violenta que ésta, sobre todo los fines de semana con menores, familias, vecinos que se pelean.

Son preguntas que sólo la fuerza de seguridad puede responderse a sí misma y a la comunidad.

El caso tiene otras aristas. ¿Quién filmó la escena?;  ¿quién la subió o comenzó a distribuirla en redes sociales o medios de comunicación? Esto es grave, porque no protegieron la intimidad de una mujer que estaba atravesando una crisis.

Aparentemente el video o los videos fueron registrados por transeúntes que pasaban por el lugar. Esto llegó a las redes y de las redes a los medios, que en el afán de divulgar y llegar con noticias sensacionalistas a veces  cometemos  errores delicados. Y una vez instalado en la opinión pública, quien debe tomar alguna determinación, evidentemente resuelve muchas veces presionado.

Pasando en limpio. Hay algunos manuales o protocolos establecidos por psiquiatras que recomiendan a las fuerzas de seguridad mantener distancia de las personas que puedan estar padeciendo un brote psicótico y sólo mantener una atenta custodia. Y aconsejan manejar los casos en presencia de un profesional.

El lunes aparentemente eso no ocurrió y probablemente las acciones de la mujer no daban mucho margen de tiempo para otro procedimiento distinto al que terminó ejecutando la efectivo, hoy pasada a disponibilidad y no se conocen más detalles de cómo avanza la investigación en Asuntos Internos.

Por eso sería importante que a partir de este hecho, donde hay dos víctimas (la mujer Policía y la mujer que tuvo el problema) la fuerza de seguridad puntana elabore un manual o un protocolo de actuación cuando se les presentan situaciones como estas o de personas que pierden el control producto del consumo de drogas o alcohol. Y si esas recomendaciones para los efectivos existe, es importante que lo puedan dar a conocer para nosotros contribuir como sociedad.

Yamila Fernández

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