El Vaticano pidió cautela ante las denuncias de presuntos ataques químicos cerca de Damasco

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«No debería haber condenas hasta que existan suficientes pruebas (…) ¿Qué interés inmediato podría tener el gobierno en Damasco para causar tamaña tragedia? ¿A quién beneficia realmente este crimen inhumano?», se preguntó el observador permanente del Vaticano ante la sede de Ginebra de la ONU, Silvano Tomasi, citado por la agencia de noticias oficial siria, Sana.

El representante diplomático del Vaticano habló un día después de que el Consejo de Seguridad de la ONU, con sede en Nueva York, se reuniera en una sesión de emergencia para discutir las implicaciones de una denuncia de presunto ataque químico lanzado ayer contra un suburbio poblado en las afueras de Damasco.

La denuncia se originó ayer por la mañana en la opositora Coalición Nacional Siria, que acusó al gobierno de Bashar Al Assad de lanzar un ataque con gas sarín contra uno de los bastiones controlados por las milicias opositoras, provocando, según diversas fuentes, entre 130 y 1.300 muertos, y cientos de heridos.

Hoy la oposición siria aseguró haber encontrado nuevos cuerpos de víctimas, por lo que advirtió que la cifra podría aumentar.

El gobierno sirio rechazó ayer todo uso de armas químicas y, más tarde, su más férreo aliado internacional, Rusia, primero afirmó que se estaba ante una «provocación» de los opositores, y luego los acusó de haber estado detrás del presunto ataque.

«La experiencia nos ha demostrado en Irak y Afganistán que una intervención militar no produce resultados constructivos» La acumulación de las denuncias y la escalada verbal diplomática llevaron hoy al gobierno francés a pedir de forma explícita una intervención militar de la ONU en Siria, en caso de que el uso de armas químicas en ese país árabe se compruebe.

«La experiencia nos ha demostrado en Irak y Afganistán -recordó el diplomático del Vaticano- que una intervención militar no produce resultados constructivos».

Tomasi además llamó a evitar los «análisis incompletos» en situaciones tan complejas como las de Medio Oriente y volvió a pedir negociaciones «sin precondiciones» entre todas las partes del conflicto sirio y una salida pacífica con un «gobierno de transición».

Muchos miembros de las comunidades cristianas en Siria apoyan al gobierno de Al Assad en el conflicto armado que ya lleva más de dos años, se cobró más de 100.000 muertos y forzó a casi dos millones de personas a salir del país y refugiarse en los países vecinos.

«Están los que quieren un gobierno sunnita en Siria y los que quieren conservar la participación de todas las minorías», agregó el diplomático del Vaticano, en referencia a la mayoría sunnita musulmana que compone actualmente las milicias opositoras que combaten al gobierno de Al Assad.

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