En el Día de la Virgen de Luján, patrona de Argentina, la Iglesia pidió por los gobernantes del país y la vida

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Como todos los 8 de mayo, hoy se celebró el Día de la Virgen de Luján, patrona de la República Argentina y cuya fiesta es una de las más populares del país.

En ese marco y en todas las conmemoraciones religiosas que se realizaron en la Basílica de Luján, en decenas y pueblos argentinos que la tienen como protectora, los sacerdotes pidieron y oraron por los gobernantes y “el presente y futuro” de la Nación.

Aunque su imagen es muy conocida tanto para los creyentes como para los no creyentes, no todos conocen el origen de esta particular advocación católica de la Virgen María, madre de Jesucristo.

La historia se remonta al siglo XVII, cuando un hacendado portugués llamado Antonio Farías de Sá, residente en la ciudad de Córdoba del Tucumán (actual Córdoba, entonces parte del Virreinato del Río de la Plata) encargó a un amigo de Brasil una imagen de la Virgen María. Su intención era exponerla en una capilla que formaba parte de una estancia suya en Sumampa, en la actual provincia Santiago del Estero.

La imagen solicitada llegó al puerto de Buenos Aires en marzo de 1630 y desde allí inició su camino al destino final en una carreta tirada por bueyes. Sin embargo, según se registra en el libro De la frontera a la Villa de Luján. Los comienzos de la gran Basílica (1890-1899), la carreta quedó varada al llegar al paraje denominado “Árbol solo”, a orillas del río Luján, en la actual provincia de Buenos Aires. Creyendo que se trataba de un problema del peso de la carga, quienes manejaban la carreta quitaron varios bultos, pero los bueyes no se movían. Hasta que bajaron la caja que contenía la imagen de la Virgen. Para su asombro, los animales sólo se movían para seguir viaje si la virgen quedaba en ese lugar. Esto fue interpretado como una señal de que debía quedarse allí, y allí la

Con el tiempo, aquella pequeña escultura de sólo 38 centímetros dio origen a la creación del espacio que hasta hoy visitan miles de fieles. El primer santuario se inauguró en 1763, y el 8 de mayo de 1887, el Papa León XXIII decidió coronarla como “Nuestra Señora de Luján”, dando origen a su festividad anual.

Sin embargo, no todos coinciden con esta versión sobre el origen de la devoción. El historiador Federico Suárez sostiene que el lugar donde se quedó la carreta no era un punto perteneciente a Luján sino a Pilar, más precisamente en el actual barrio de Villa Rosa. Hoy se levanta allí la Capilla del Milagro Nuestra Señora de Luján, y quienes están a su cargo, creen que una mujer llamada Ana María Matos compró la imagen para llevarla a su actual locación.

Más allá del debate, los seguidores de la Virgen cuyas vestiduras tienen los mismos colores de la bandera argentina, seguirán creyendo en su poder milagroso, rezándole y peregrinando hacia ella como lo hicieron los primeros fieles hace más de tres siglos.

Oración a Nuestra Señora de Luján

“Madrecita de Luján, que acompañas mi caminar; a ti acudo con confianza filial, en Dios pongo mi alegría y mi pesar. Tú que conoces mis alegrías, ayúdame a dar gracias siempre; tú que estás conmigo en mis penas, no te apartes de mí. Tú que eres Madre de todos, enséñame a ser más hermano y prójimo del necesitado. A ti encomiendo mi vida, mi patria y mi familia. Amén”.

Fuente Clarín y Agencia AICA

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