En unas horas más habrá certeza sobre Mariano Galván, el montañista argentino desaparecido en monte Nanga Parbat

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Por Marcelo Espejo

El hecho es conocido por la conmoción que provocó en toda la comunidad montañística. La desaparición de Alberto Zerain y Mariano Galván, mientras intentaban escalar una de las rutas más comprometidas del Himalaya, la arista Mazeno, del Nanga Parbat.

Recapitulando lo acontecido. Alberto y Mariano llegaron al campamento base de la montaña el pasado 15 de Junio, y como ambos habían estado en los meses anteriores en otros ochomiles, comenzaron su intento cuatro días más tarde, el lunes 19, aprovechando la aclimatación previa. De acuerdo a información proporcionada por el montañista rumano Alex Gavan, llevaban provisiones para siete días.

Pudieron encarar los primeros metros de la ruta progresando muy rápidamente, superando 1.000 metros de desnivel en lo que se veía como un comienzo muy prometedor.

Pero el mal tiempo se adelantó a lo que tenían pronosticado y desde la mañana del martes, tuvieron que quedarse en el interior de su carpa a 5.600 metros, esperando un cambio en las condiciones.

Con la mejora del clima pudieron seguir su progreso, y el viernes 23 tuvieron la última comunicación en la que comentaban que estaban en buena forma y que iban a buen ritmo por la ruta. De hecho, su intención era apresurarse en completar la arista, dado que la previsión meteorológica para los días siguientes era desfavorable. Por lo que comentaban en los mensajes que enviaron su idea era completar la arista y descender desde el collado sin intentar el Nanga Parbat.

Gracias al dispositivo y servicio de geolocalización (RaceTracker) se sabe que el sábado 24, siguieron caminando durante unas 6 horas. De acuerdo a la información obtenida comenzaron la marcha a 5.800 metros. Avanzaron en forma sostenida con una velocidad de 60 metros de desnivel/hora, lo que permite suponer que se desplazaban abriendo huella en la nieve,  enviando una señal cada 10 minutos aproximadamente.

Unas 5 horas después de haber comenzado la marcha, se detecta que están a unos 6.270 metros. La siguiente señal, una hora más tarde ubica al dispositivo 150 metros más abajo, hacia el lado de la vertiente Rupal, a 6.110 metros y a unos 180 metros de distancia, habiéndose perdido la comunicación con ellos desde ese momento. El dispositivo siguió transmitiendo unas horas más, siempre desde un mismo punto hasta que dejó de transmitir. El teléfono satelital figuraba apagado.

Dada la falta de noticias el equipo que soporta a Alberto Zerain (2x14x8000) decidió iniciar un operativo de búsqueda para lo que tuvieron que gestionar un helicóptero, tema no sencillo en Pakistán ya que no se pueden conseguir naves civiles, solamente pueden ser militares. Además por sus protocolos, siempre deben usarse dos helicópteros volando en tándem.

Diversos trámites administrativos y financieros relacionados con la compañía de seguro y la organización del rescate, tuvieron que sortearse provocando una demora en el inicio de la operación de búsqueda. En esto participaron tanto la embajada argentina como la española. Por eso no pudo aprovecharse el martes 27, día con excelentes condiciones climatológicas.

Finalmente el miércoles 28 un helicóptero de rescate pudo despegar hacia la arista Mazeno desde Skardu, pero cerca de las 9 de la mañana, un horario tardío. Pasaron por el campamento base para levantar a Alex Gavan, montañista rumano que se encontraba en el campo base del Nanga Parbat y se ofreció a ayudar en la operación de búsqueda. Pudieron encontrar y seguir los pasos que habían dejado Alberto y Mariano, pero en la zona donde se registraban las últimas señales del GPS, estaba muy nublado y tuvieron que retirarse por el riesgo que esto implica. Sin embargo siguieron volando por la cara Diamir de la arista, la que pudieron recorrer entera sin encontrar ninguna huella u otro elemento que indicara la presencia de Alberto y Mariano.

 

Los días siguientes fueron de una tensa espera, porque el mal tiempo no le permitió al helicóptero operar en la zona. Pero sirvió para que el equipo completara toda la información que les permitiera ser más precisos en la búsqueda. En el ínterin llegó un grupo de rescatistas desde Chilas, pero el mismo Gavan entendiendo que no iban a poder llegar por tierra hasta la zona del accidente por el peligro que ello implicaba, les indicó que volvieran a su base.

Finalmente el sábado 1 de Julio el tiempo mejoró y el helicóptero pudo volar,  confirmando los peores temores tal como queda reflejado en el comunicado oficial del equipo de Alberto Zerain:

“Tras dos vuelos inspeccionando toda la arista, el helicóptero ha vuelto sin encontrar rastro de los dos alpinistas. Alrededor de las 03:00h de la madrugada (06:00h, hora pakistaní), comenzaba el primer vuelo del helicóptero del ejército en un nuevo intento de búsqueda de los alpinistas Alberto Zerain y Mariano Galván. El reconocimiento se ha realizado en dos fases, con una parada en medio, sobre las 06:00h de la mañana (09:00h, hora pakistaní) para repostar y continuar con la búsqueda. El helicóptero ha recorrido toda la arista en varias ocasiones, llegando a volar hasta los 7.400m de altitud, para fijar su foco, en el segundo vuelo, en la penúltima y última posición conocida de Alberto y Mariano, sin éxito. En esa última posición que señalaba el dispositivo de Racetracker que portaba Alberto Zerain, es donde se han encontrado una placa de nieve desprendida que terminaba formando un alud. Situación que, tristemente, lleva a descartar la posibilidad de supervivientes.”

Según lo comentado por Alex Gavan y tal como muestran sus fotos puede verse la huella dejada por Alberto y Mariano interrumpirse en la zona de la avalancha. Las fotos publicadas muestran en detalle los restos de una importante avalancha y la dificultad de acceso que presenta la zona.

Dos enfoques de los hechos

Estos son los hechos tal como se los puede recopilar. El problema es que dadas las características de lo acontecido, al no encontrarse una evidencia directa como podrían ser los cuerpos, se pueden tener distintas interpretaciones o reacciones frente a la situación. Aquí es donde aparecen dos enfoques diferentes.

El equipo de apoyo de Alberto Zerain y su familia descartaron de hecho, tal como expresaron en su comunicado, cualquier posibilidad de supervivencia, coincidiendo con la visión de Alex Gavan. También descartaron cualquier intento de recuperar los cuerpos supuestamente sepultados bajo la avalancha. Cabe destacar que dentro de este equipo de apoyo hay gente como Juanito Oiarzabal o Sebastián Álvaro con una enorme experiencia en expediciones en el Himalaya y el Karakorum, donde han vivido circunstancias como esta en más de una oportunidad.

El pasado 7 de Julio se llevó a cabo un funeral en la iglesia de San Miguel Arcángel de Vitoria, en Gasteiz la capital de Álava. Según la prensa alavesa, se hicieron presentes un nutrido número de montañeros, destacándose Carlos Soria, Koke Lasa (primo de Alberto Zerain), Juanjo Tamayo, Josu Alcaraz y Sebastián Álvaro, entre otros. También hubo autoridades oficiales y una enorme cantidad de asistentes que abarrotaron la iglesia.

Durante esta ceremonia se hicieron cuatro ofrendas. Una piqueta, una mochila, una fotografía de la iglesia de San Vitor y una estatua de madera de San Prudencio, patrón de Araba, que Zerain llevó consigo en su ascensión al Everest en 1993.

Los diferentes grupos con representación en el Ayuntamiento de Gasteiz decidieron declarar a Alberto Zerain como hijo predilecto de la ciudad, lo que se va concretar en una ceremonia de entrega del galardón a sus familiares próximamente.

El martes 4 de julio, motivados por la búsqueda solitaria de la familia de Mariano Galván, se organizó espontáneamente y guiados por el deseo de su familia, un grupo de montañistas argentinos y extranjeros, rescatistas argentinos y pakistaníes, geólogos, expertos en imágenes satelitales, comunicadores y otros profesionales, que emprendió un equipo de logística vía red virtual. De a poco se van sumando concienzudamente, profesionales que se ven necesarios y que revisten confianza y compromiso en este trabajo elegido desde el afecto y la admiración sin otro objetivo que no sea traer a Argentina a Mariano.

Respondiendo a cada necesidad y teniendo en cuenta la especialización de cada persona, se fue construyendo una planificación de lo que será el rescate de Mariano logrando como hecho principal la delimitación precisa del área a fotografiar por un satélite espacial que brindará imágenes concretas de la zona potencial de las vías de escape que, luego de exhaustivos análisis y teniendo en cuenta las acciones de los ascensos anteriores de Mariano, se consideraron potables para el descenso del Mazeno.

Luego del contacto con Axel Gaval, montañista que participó en el sobrevuelo del gobierno pakistaní, que no pudo dar indicadores certeros y que aún no ha enviado las pruebas iconográficas que prometió hace días, y teniendo en cuenta que:

  • El Racetracker que envió la última señal previa al alud, y que era transportado por Alberto Zerain, nunca emitió señal de alerta y los registros originales (que luego fueron eliminados de la página de Racetracker) mostraban inconsistencias, interrupciones que han llevado a numerosas lecturas dudosas.
  • Nada remite que ambos montañistas estaban juntos. Es bueno recordar que cuando ascendieron el Manaslu, se separaron e hicieron cumbre de ese modo.
  • Analizando los mapas y rutas posibles, hay opciones que se pueden haber tomado ante la evaluación climática.
  • Señalar la presencia de huellas cerca del alud y afirmar que desaparecen debajo de él, es desconocer que las condiciones climáticas a 6000 metros de altura, son adversas y no permiten la presencia de huellas luego de tantos días posteriores al evento.
  • Tiene provisiones, equipo y experiencia, rapidez y resistencia. NO es sólo montañista, también es rescatista.

Se logró el contacto, por parte de la hermana de Mariano, con una empresa pakistaní confiable, encargada de la logística para los 8000 de Pakistán.

Por supuesto que no desconocemos la información de la avalancha, pero sería necio, sin pruebas fidedignas dejar la búsqueda, sabiendo que quienes la realizarán son rescatistas avezados en estos lugares y en la altura en la que supuestamente se encuentra Mariano (aproximadamente 6.000metros).

Entendemos y respetamos todas las posturas, pero nos vemos obligados a respetar también los principios que Mariano defiende desde el minuto 0 y que comenzaron con el amor por el montañismo/rescatismo. Quienes emprendimos la dura tarea de hacer una búsqueda ante la negativa del gobierno de Paquistán, no estamos sólo movidos por la fe o una creencia mágica (aunque si lo fuera, también tendría un valor trascendental), no buscamos dinero ni reconocimiento, sólo acompañar a la familia de una persona que apreciamos y que amerita que pongamos todo nuestro esfuerzo.

En este momento, en que tenemos a disposición tantos recursos obtenidos sin costo alguno y en menos de 48 horas, con un equipo de escaladores esperando la consigna para rehacer la misma ruta donde Mariano caminó, donde están los restos de la avalancha y extender la búsqueda orientada por coordenadas satelitales que se obtendrán en breve y, que en caso de necesitar helicóptero, pueden acceder a ellos, necesitamos con urgencia, que la colaboración se multiplique y que la fe vuelva a encenderse en quienes han decidido despedirlo. Por favor, ayuden a la familia de Mariano y a Mariano, comprométanse con su búsqueda desde lo que puedan.

Detrás de esto se originó un impresionante movimiento en las redes sociales para recaudar los fondos necesarios para afrontar este operativo de búsqueda en Pakistán. Esto ha tenido una enorme difusión contando con muchísimos apoyos anónimos y algunos de personalidades más conocidas como el actor y montañista Facundo Arana, Juan Carr, el presidente de la Red Solidaria y Gustavo Zerbino, sobreviviente del Milagro de los Andes. Además de eventos como el organizado en Neuquen para recaudar fondos o una petición en la red Change.org que juntó una impresionante cantidad de apoyos en un período de tiempo muy breve.

Según comentó su hermana a un medio de prensa “empezamos a contactarnos con cancillería y desde Pakistán no nos dejan hacer nada porque para ellos el caso ha concluido y ellos están fallecidos. En España ya velaron a Alberto, pero nosotros todavía esperamos porque está vivo (Mariano)”. También mencionó que la señal de GPS fue posterior a la avalancha y les da la esperanza de que los alpinistas están vivos (las líneas que marca el aparato de posicionamiento indicaron movimientos), “la avalancha los tapó y salieron”.

La empresa pakistaní mencionada está dirigida por Mirza Alí, quién conformó un equipo compuesto por Aziz Baig, Jalal Uddin, Eid Muhammad, Arshad Karim, Dilbar Khan y Shifa Ali, en algunos lugares incorrectamente mencionados como sherpas.

Se consiguió recaudar una parte del dinero y este equipo partió hacia el Nanga Parbat el viernes 7 de julio, 18 días después que Alberto y Mariano iniciaran el ascenso y a 14 días de su último contacto. En cuanto puedan empezar su tarea en el terreno, irán apareciendo más novedades y se podrán conocer los resultados de este operativo.

El equipo que está organizando el rescate cree que existe una posibilidad que surge de la existencia de unos grandes bloques de hielo en la parte inferior de la avalancha, tal como se aprecia en las fotos. Existe la posibilidad que esos bloques formen una especie de cámara, dentro de la cual podrían estar refugiados a la espera de asistencia externa. Esto en sismología es conocido como triángulo de vida.

El mensaje publicado más arriba tiene una frase que debe regir cualquier comentario o reflexión que se haga sobre este tema “Entendemos y respetamos todas las posturas”. Desde ahí es totalmente válida la posición de la familia de Zerain decidiendo dar el capítulo por concluido, tanto que no han querido sumarse a esta operación lanzada desde Argentina; como la de la familia de Mariano que ha decidido luchar y aferrarse a una pequeñísima esperanza en busca de que un milagro se produzca.

Algunas reflexiones

Considerando esto, es válido hacer algunas reflexiones.

Así como es conocido el grupo de gente que apoyaba la expedición en España, con nombres como los mencionados anteriormente, no se conoce quienes son los expertos que están asesorando para llevar a cabo esta tarea de rescate. Vale destacar la existencia de mucha gente muy capacitada en Argentina como para hacerlo, la mayoría de ellos docentes, amigos y colegas de Mariano.

Al momento del comunicado original no se habían publicado todavía las fotos de Alex Gavan, lo que permitía poner en duda que quedaran huellas cerca del alud. Pero en las fotos que finalmente se han dado a conocer se ve claramente una traza que termina en la zona de la avalancha, coincidiendo con la ruta que ellos llevaban.

Uno de los elementos que llevan a pensar que puedan estar vivos son una serie de movimientos registrados por el RaceTracker luego de la supuesta caída. Los movimientos se dan alrededor del punto donde se registra la detención y última transmisión de la señal. Esto, nuevamente, tiene dos interpretaciones.

Una es que alguno de ellos estuviera moviéndose en la zona donde se detuvieron luego de caer, lo que indicaría que sobrevivieron a la avalancha y se los puede encontrar todavía. Sin embargo en las fotos que posteriormente se publicaron no se puede ver ninguna huella alrededor del último punto de transmisión de la señal.

La otra explicación es diferente. El RaceTracker es una plataforma de marketing deportivo para el seguimiento en tiempo real de actividades y eventos deportivos profesionales en cualquier parte del mundo. Técnicamente es un sistema que funciona en base a información recibida desde un dispositivo GPS con capacidad de transmisión. Este dispositivo determina la posición en un determinado instante y lo transmite al sistema RaceTracker, que lo geolocaliza y muestra en un mapa que se publica en Internet. El RaceTracker va trazando líneas que unen los puntos que va recibiendo y de esta manera muestra una trayectoria.

Pero hay una serie de elementos que hacen a la precisión propia del GPS que transmite la posición. Cabe recordar que el GPS establece la posición a través de sistemas de triangulación con un grupo de satélites y para ello el tema de tiempos de transmisión es fundamental.

La principal fuente de error de un GPS, sin tener en cuenta factores externos que afectan la señal están dado por las falla intrínsecas de su reloj interno. El segundo elemento que entra en juego son las condiciones de la ionosfera y de la atmósfera. Estas pueden provocar pequeños retardos de tiempo en las transmisiones satelitales. A estas dos distorsiones anteriormente descriptas, se suman otras como dilación geométrica de los satélites, errores orbitales, cantidad de satélites visibles, errores de tiempo debidos a la rotación de la Tierra (efecto Sagnac) o efecto multitrayectoria, que no vale la pena precisar. Esto hace que aunque  el dispositivo se encuentre en un punto fijo transmita sus coordenadas con variaciones que pueden ser de hasta 50 metros en sentido horizontal y hasta 78 metros en sentido vertical. El RaceTracker dibuja líneas entre un punto recibido y el anterior, lo que se puede interpretar como desplazamientos del dispositivo, aunque el mismo no se haya movido efectivamente.

El otro elemento que se menciona es la posibilidad que Alberto y Mariano se hubieran separado tal como hicieron en el Manaslu. Esto se ve mucho más improbable considerando las características y dificultad técnica de la ruta. Es muy difícil pensar que montañistas de su experiencia pensaran encarar la misma en solitario. Es mucho más razonable pensar que iban juntos. Lo que no puede  determinarse es que estuvieran encordados al momento que los sorprendió la avalancha.

Los comentarios anteriores pueden llevar a una conclusión razonablemente lógica, que es casi imposible que Alberto y Mariano estén con vida. Y aquí cabe la última reflexión que es acerca de lo imposible. Hace casi 45 años se produjo la caída del avión que transportaba a un grupo de jóvenes desde Uruguay hasta Chile en plena cordillera de los Andes. A los pocos días, el artista uruguayo Carlos Páez Vilaró viajó a Chile, con muy poco equipaje, desconociendo que se iba a quedar ahí tres meses esperando encontrar a su hijo.

A los ocho días de la desaparición del avión, las autoridades dieron por muertos a todos los pasajeros y tripulantes. Páez Vilaró, convencido de que su hijo había sobrevivido, reclutó voluntarios, consultó videntes, rabdomantes y hasta se internó en las montañas en una búsqueda desesperada. Finalmente el milagro se produjo y 16 sobrevivientes fueron rescatados, en lo que se conoce como el Milagro de los Andes.

Las probabilidades parecen ser muy bajas, quizás tan bajas como las que en su momento se plantearon con el avión caído en los Andes. Pero a eso se aferran la familia de Mariano y quienes están trabajando denodadamente para ver si es pequeñísima esperanza se hace realidad.

Seguramente en unos días más y de acuerdo al resultado de esta operación de búsqueda, se podrá saber si el milagro se produce o si se confirma lo peor. En cualquier caso ninguno de los enfoques le va a ganar al otro. Ambos son igualmente válidos y entendibles. No hay antagonismo alguno.

Como bien dice Gustavo Zerbino, uno de los sobrevivientes del milagro de los Andes, en un emotivo video que grabó para la familia de Mariano “tenemos que estar preparados para lo peor, pero esperando lo mejor”.

 

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