Evo Morales denunció que hay un intento de golpe de Estado en Bolivia

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Este jueves recrudeció el conflicto social que vive Bolivia desde hace 11 días con la suma de nuevos sectores a las protestas, mientras que el presidente Evo Morales pidió a sus seguidores «defender la democracia» ante el temor a que las movilizaciones deriven en una intentona golpista.

Morales acusó directamente a la Central Obrera Boliviana (COB) de estar fraguando un golpe de Estado al pedir «a gritos» el amotinamiento de la policía, tras casi dos semanas de movilizaciones por la mejora de las pensiones de jubilación.

Cabe destacar que trabajadores bolivianos participan en una marcha para exigir un incremento en las pensiones de los jubilados en La Paz (Bolivia).

Según el mandatario, la actitud de la COB «no es una reivindicación, sino una acción política».

«El Gobierno lo que hace es defender los derechos de la mayoría de los trabajadores», aseguró el mandatario, quien volvió a insistir en que la exigencia de los sindicatos es inviable porque pone en riesgo el sistema de pensiones.

Afirmó que para él sería «sencillo» ofrecer una propuesta para ganarse la confianza de la COB, pero de hacerlo «sólo estaría pensando en los intereses electorales» y no «en las futuras generaciones».

«Nuestra responsabilidad siempre será favorecer a los que ganan poco», agregó Morales.

También criticó que los sindicatos no respetaran el compromiso de «vigilia» (paralizar las protestas y bloqueos) asumido como condición para sentarse a negociar con el Gobierno, que la semana pasada hizo una nueva propuesta que anunció como la última y definitiva.

El secretario ejecutivo de la COB, el minero Juan Carlos Trujillo, defendió las peticiones de la organización, acusó al Gobierno de no tener voluntad de solucionar el problema y dijo que los sindicatos no claudicarán en sus demandas.

Sobre los llamados del Gobierno a las movilizaciones de sus seguidores, Trujillo dijo que la COB y la Federación de Mineros son dos organizaciones que siempre han hecho respetar la democracia de las dictaduras y los gobiernos neoliberales y seguirá siendo así.

Insistió también en que la COB no dejará que sectores ajenos a la lucha sindical «cabalguen» en sus movilizaciones y que no es necesario que se enfrenten «compañeros de clase».

Mientras tanto, prosiguen las movilizaciones en el país y han comenzado a surgir contraprotestas de los partidarios de Morales.

La dirigente indígena y campesina Juanita Ancieta, líder de la organización Bartolina Sisa, afín a Morales, convocó a una movilización para el próximo día 23, para mostrar unidad en defensa de la democracia.

También se mantiene la amenaza velada de que la policía inicie sus propias protestas por mejores salarios y jubilaciones, como han ido haciendo otros sectores desde que se inició el conflicto.

Este cuerpo ya se amotinó el año pasado y hubo policías que llegaron a desfilar por delante del Palacio de Gobierno disparando tiros al aire.

Más de una decena de esposas de policías de tropa inició en las pasadas horas una huelga de hambre en apoyo a esas demandas.

La Plaza de Murillo, donde se ubican tanto la sede de Gobierno como el Parlamento, se encuentra completamente blindada por agentes para evitar la entrada de manifestantes, y la circulación está cortada en varias de las arterias centrales de La Paz.

A los mineros, maestros, enfermeras y docentes universitarios, entre otros gremios, se unieron hoy los médicos afiliados al Colegio Médico de Bolivia con un paro de 24 horas al que podrían sumarse nuevas medidas de presión, según dijo a los medios locales el presidente de dicha institución, Alfonso Barrios.

Los bloqueos de carreteras se intensificaron, con puntos calientes en las rutas que unen La Paz con la vecina El Alto y con Oruro, además de en otras vías en los departamentos de Cochabamba (centro) y Tarija (sur).

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