Identificaron al menos 40 personas enterradas como NN en democracia

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«El cotejo de las huellas dactilares adjuntas en los certificados de defunción contra una base de datos que tiene el Ministerio de Seguridad arrojó cuarenta resultados positivos», informó a Télam Marcelo Colombo, titular de la Protex.

Y continuó: «Esto implica que tenemos las identidades de esas personas que fueron enterradas como NN. Ahora viene otro trabajo que es ver si se trata de personas que estaban siendo buscadas, reconstruir sus historias, dar con las familias, acompañarlas en el caso que las encontremos y ver si está aún el cuerpo en el cementerio».

Estos 40 casos son los primeros resultados (y un nuevo punto de partida) de un trabajo que desde 2013 la Protex viene realizando en forma conjunta con ACCT y el Ministerio de Seguridad de la Nación con el objetivo de mejorar la identificación de personas NN como una línea de investigación en la búsqueda de personas desaparecidas durante la democracia.

«Nos acercamos a la Protex porque nos parecía importante poder aplicar la experiencia del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) a la búsqueda de personas desaparecidas en democracia», describió por su parte Celeste Perosino, quien trabajó en el EAAF durante 10 años y luego conformó la ONG ACCT.

Por su parte, la Protex venía trabajando en la línea de búsqueda de personas, más allá de su labor ante la denuncia de hechos o situaciones concretas en los que se sospecha el delito de trata.

En este contexto, el organismo envió un oficio a todas las provincias para pedirles el listado de personas buscadas: «Encontramos un estado bastante caótico en cómo cada provincia registra esas desapariciones y eso impacta negativamente en cómo se buscan», indicó el fiscal.

Dentro de las irregularidades en la registración, la Protex encontró listados donde ni siquiera figuraba el número de DNI de la persona buscada, faltaban datos físicos elementales, o bien estaban en un mismo registro las personas denunciadas como desaparecidas por sus familias y aquellas que eran buscadas por la justicia.

Por otro lado, la Renaper (Registro Nacional de las Personas) tenía cientos de fichas de defunción de NN que no habían sido digitalizadas, muchas de ellas con huellas dactiloscópicas.

«Lo primero que hicimos fue el procesamiento de los datos que llegaron en respuesta de las provincias, luego realizamos un relevamiento de fichas de cementerios y del Renaper», describió Perosino.

Toda esa información fue enviada al Ministerio de Seguridad de la Nación que, a través de la Dirección de Derechos Humanos, comenzó a cruzar los datos con un sistema que permite cotejar las huellas dactilográficas que fueron enviadas contra una base que el Ministerio posee de huellas de la población.

«Estas 40 identificaciones no implican que podamos hacer la restitución de todos los cuerpos, porque las ordenanzas municipales por lo general no dejan más de tres años o cuatro años a un NN enterrado por cuestión de espacio, entonces lo pasan a un osario que por lo general es un pozo donde se ponen todos los huesos juntos», describió la antropóloga.

E inmediatamente Colombo agregó: «Ése es un ejemplo claro de un procedimiento que deberíamos modificar de cara al futuro: los cementerios deberían guardar los restos óseos separados e identificados con su ficha».

Para clarificar cómo será el proceso con estos 40 casos, el fiscal describió: «Seguridad nos dice ‘identificamos las huellas dactilográficas de una personas que fue inhumada en un cementerio de Berazategui’, entonces tenemos que ir a la fiscalía de esa localidad, y pedir el expediente».

«Ese expediente es el que se abre cada vez que fallece un NN para investigar la identidad y las condiciones de su muerte, o sea que ahí encontraremos al menos cómo murió», continuó.

Luego tendrán que ver qué datos se tenía de la persona, si alguien lo estaba buscando, en el caso de que haya otro expediente por la búsqueda cruzar los datos y hablar con la familia.

«Hoy es un trabajo artesanal, pero lo que tenemos que lograr es sistematizarla, tarea de aquí al futuro, por ejemplo crear una base de datos genéticos con las personas NN fallecidas permitiría que un familiar pueda cotejar su ADN con este listado en el momento en el que empieza la búsqueda», sostuvo Colombo.

En este sentido, Perosino señaló que «de los nueve casos que ya hemos cerrado el círculo de la información lo que vimos es que el tiempo entre que la persona fue denunciada como desaparecida y se encontró su cuerpo sin identificación es muy corto, en algunos casos se trata de horas o pocos días».

«Sin embargo, se tardó tres, cinco y hasta nueve años para identificarlos, con todo el dolor que eso implica para la familia. Hay cierta desidia en el aparato judicial y aquí hay que hacer un laburo importante de concientización, de estandarizar las buenas prácticas y neutralizar las malas», concluyó Perosino.

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