Lo femenino –  no feminista- está liderando una revolución que cambiará la causa humana

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Soy optimista. Pese a la cruel estadística de femicidios y al incremento de la violencia contra la mujer, creo observar una luz en medio de esta oscuridad que nos asusta y duele.

Hoy los medios se están centrando en el dato matemático de cuántas mujeres mataron y en el porcentaje, si más o menos que otros años.

Detenernos ahí, es mirar el vaso medio vacío. Esas muertes injustas no son simple estadística, significan mucho más.

Entiendo que son la razón y motivación de una revolución silenciosa liderada por lo femenino, no por el feminismo, que es el otro extremo del machismo, lo cual supone división y más enfrentamiento.

Esta revolución es encarnada por la mujer que como nunca se está haciendo respetar.

Si este proceso revolucionario prospera y la mujer logra finalmente estar en el centro junto al hombre (aclaro, cuando hablo de hombre y mujer lo hago genéricamente. En el concepto incluyo a toda diversidad sexual), la causa humana habrá dado un giro. La sociedad será otra.

Curiosamente es una revolución sui generis. No hay líderes ni agrupaciones que la estén encarnando o gestando.

Se equivocan algunos sectores que dicen levantar las banderas en nombre de todas.

En esta lucha revolucionaria no hay jefes.  Es anárquica porque en realidad, la está haciendo cada una a su modo desde su propio espacio. Las mujeres hemos logrado empoderarnos y como se dice “estamos ganando la calle”.

Estamos poniendo un freno al maltrato y estamos avanzando en la conquista de nuevos derechos.

Todas las muertes y la violencia escandalosa que se observa son un punto de inflexión.

Se preguntarán entonces cómo puede ser tanto optimismo cuando cada determinada cantidad de horas matan a una mujer. Es cierto, en los hechos son cada vez más las mujeres asesinadas o atacadas.

Pero reflexiono sobre el tema en positivo porque esas muertes violentas y dolorosas nos dejan cada día una lección y un motivo para de una vez por todas hacernos respetar por lo que en esencia somos: MUJERES.

Yamila Fernández

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