Mataron a Carla y cada día somos menos…

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El dolor, cuanto más intenso, a veces más insensible se convierte.  La sociedad parece estar siguiendo esa lógica del cuerpo humano. Nos estamos volviendo insensibles, no ante la muerte que es el límite de todo, sino antes de que ella se produzca.

Nos pasan situaciones inhumanas por nuestras narices, pero miramos para otro lado.

Carla Pereira debería estar viva, esta noche acostando a su hijo y preparándolo para ir mañana a la escuela. Pero nadie de su entorno hizo lo que tal vez hubiera permitido contar hoy otra historia: denunciar la violencia que estaba padeciendo ella por parte de un imberbe asesino.

No es cargar culpas en la familia y amigos, porque eso ahora no tiene sentido, pero sí sirve para advertir que los femicidios se pueden detener. El homicidio llega como corolario de una historia de violencia y donde la víctima está reducida en su capacidad de actuar y por eso se hace necesaria la intervención del círculo que la rodea.

Cuando se tira una piedra al agua se producen ondas que se van agrandando a medida que se alejan del punto de impacto. La violencia de género, en términos de responsabilidades, produce un efecto similar: hay un centro y después círculos que tienen en mayor o menor escala responsabilidad. Obvio en la comparación el homicida está en otro plano.

Como dije al comienzo, el dolor que produce en la comunidad estos hechos la terminan adormeciendo y aparecen algunos oportunistas  que se aprovechan de esa condición para potenciar sus mensajes radicalizados contra el Gobierno, la Justicia  y el “sistema”. Eso no ayuda en nada.

Acá no se trata de ponerse en contra “de” sino favor de dar un sacudón que movilice a la gente y a las propias víctimas a actuar de manera inmediata y tajante ante la primera evidencia de un hecho de violencia de género.

Carla Pereira fue asesinada por Nahir Nazareno Pérez,  su pareja, casi 14 años menor que ella. Violento. En La Toma todos los conocían por sus “dotes de matón”. Esta noche y las que sigan hasta el fin de sus días probablemente las pase entre los barrotes porque la Justicia lo procesó por “Homicidio Doblemente Calificado”.

Carla ya no está entre nosotros. Y es una menos. Que su femicidio sirva para que reaccionemos enserio, sin hipocresías y que no pase como con todos los casos idénticos a este: correrán los días y Carla sólo será mencionada para la estadística.

Te deseo que descanses en paz y seas el ángel de tu pequeño, que te va a necesitar…

Yamila Fernández

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