Médicos Sin Fronteras denunció nuevos ataques a hospitales, ahora en Siria

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«Después de más de cuatro años de guerra, seguimos estando completamente perplejos ante la falta absoluta de respeto, de todas las partes enfrentadas, a los principios más básicos del Derecho Internacional Humanitario”, sentenció Sylvain Groulx, coordinador general de los proyectos de MSF en Siria.

«Ver la facilidad con la que todos los grupos armados violan las reglas de la guerra, hace que nos preguntemos si este concepto está aún vigente o si hay que darlo definitivamente por muerto», agregó Groulx, en un comunicado difundido por MSF.

La organización de médicos denunció que la ola de ataques contra hospitales en las provincias del norte de Idleb, Alepo y Hama forzó el cierre de seis hospitales -entre ellos tres en los que trabajaban médicos y personal de MSF- y dañó a otros seis desde finales de septiembre pasado.

En los últimos días, sólo un hospital de los seis destruidos pudo reabrir sus puertas y ofrecer un servicio limitado.

MSF destacó que en Alepo, una de las provincias más golpeadas de Siria en estos últimos cuatro años y medio de conflicto armado, sólo quedan siete u ocho hospitales para atender a 300.000 personas y que de los 3.000 médicos que había antes del inicio de la guerra apenas siguen trabajando 52.

A diferencia de su denuncia contra Estados Unidos por la destrucción de un hospital en Afganistán y contra Arabia Saudita por su ataque contra otra centro de salud en Yemen, esta vez MSF no señaló a un responsable.

Desde el 30 de septiembre pasado, la Fuerza Aérea rusa bombardea las mismas zonas del norte de Siria que la organización médica destacó en su comunicado, en apoyo a las ofensivas del Ejército y del gobierno de Bashar al Assad.

Sin embargo, Estados Unidos y la coalición internacional que lidera también atacan desde el aire las posiciones de milicias islamistas radicales en el norte de Siria desde hace más de un año.

El vocero del Departamento de Estado de Estados Unidos, John Kirby, acusó hoy a Rusia de bombardear a, al menos, uno de los hospitales destruidos en Siria.

«Tenemos información que nos lleva a creer que aviones militares rusos golpearon un hospital», denunció Kirby, sin dar más detalles y citando como fuente a grupos «de la sociedad civil siria», informó la agencia de noticias EFE.

En la misma conferencia de prensa Kirby recordó que su gobierno reconoció su responsabilidad por el bombardeo estadounidense que destruyó completamente el único hospital que seguía operativo para los 300.000 habitantes de la ciudad de Kunduz, en el noreste de Afganistán, y mató a 30 pacientes y trabajadores de MSF.

Sin embargo, el gobierno de Barack Obama se niega aún a aceptar el único pedido de MSF, cooperar con una investigación internacional independiente que explique por qué el Pentágono atacó un lugar donde sabía que existía un hospital.

Con el pasar de los años, el conflicto sirio evolucionó desde una protesta popular pacífica brutalmente reprimida por el gobierno a un levantamiento armado liderado por milicias sirias a una guerra generalizada en todo el territorio, en la que pelean Ejércitos y milicias extranjeras y grupos insurgentes islamistas transnacionales.

Desde el inicio, en marzo de 2011, más de 250.000 personas murieron y más de la mitad de la población tuvo que abandonar su casa y desplazarse a otra parte del país o refugiarse en el extranjero.

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