Nueve chicos mendocinos tienen como madrina a la Presidenta

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Los chicos fueron bautizados en la capital mendocina y son séptimos hijos. Cristina Fernández de Kirchner fue representada en la ceremonia por la edecana del Ejército, María Isabel Pansa.

 

La emotiva ceremonia se realizó en la Catedral Nuestra Señora de Loreto y fue presidida por el párroco Aldo Félix Vallone. En representación del gobernador Francisco Pérez estuvo el  Ministro de Trabajo, Justicia y Gobierno de Mendoza, Arturo Lafalla.

 

Ocho de los niños fueron bautizados por el culto católico y el otro según los preceptos evangélicos.

 

Ana Olmos dijo a Télam que es «muy hermoso que la Presidenta haya sido la madrina de Priscila» García, que tiene dos años y es su séptima hija.

 

La mujer contó que un vecino les dijo: «Tienen siete nenas, hagan los trámites y van a ver lo que va a pasar. Al principio no creíamos, hasta que nos llegó una carta y era verdad todo», dijo.

 

 

«Lo que pasó ahora es como un sueño. Para mí representa un montón que la señora Presidenta con todo lo que ha hecho por las mujeres sea la madrina de mi hija», resaltó.

 

La mamá de Patricio Tomás (9) comentó que con las últimas lluvias tuvieron problemas en su casa en el barrio La Gloria de Godoy Cruz y fueron visitados por asistentes sociales, que se dieron cuenta de que el niño hoy bautizado era el séptimo de sus ocho hijos.

 

«Además de lo simbólico de tener a la Presidenta como madrina de mi hijo, estoy muy feliz porque se abren las puertas a una ayuda grande», comentó esperanzada Patricia Méndez.

 

Luego explicó que pastores de su credo se acercaron a la iglesia de Loreto para que su hijo fuera bautizado siguiendo los preceptos de la iglesia Evangélica, a la cual pertenecen.

 

Los nueve pequeños recibieron medallas enviadas por Cristina, un cuadro con su imagen y ejemplares del libro del Bicentenario, el mismo que obsequió la Presidenta en su última visita al papa Francisco, informaron fuentes del área Protocolo.

 

También la gobernación envió regalos para los chicos, entre ellos libros para la biblioteca familiar.

Las familias reciben además un aporte económico por única vez y una beca escolar para que los chicos puedan completar los estudios primarios, secundarios y universitarios.

 

El padrinazgo presidencial se dispuso para conjurar el estigma que la tradición rural atribuía en Argentina al séptimo hijo varón: convertirse en lobizón en las noches de luna llena.

 

Esa superstición derivó de otra europea, según la cual el séptimo hijo, fuera varón o mujer, sería diferente de sus hermanos y tendría dones especiales, entre ellos el de la adivinación.

 

En 1973 un decreto de Juan Domingo Perón formalizó el padrinazgo para los varones, que un año más tarde se convirtió en Ley.  Luego, por el decreto  1416/09 que firmó Cristina, se incluyó a las séptimas hijas mujeres.

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