Obama anunció cambios por decreto en la política de inmigración

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El presidente de Estados Unidos lo anunció ante la negativa de los republicanos a votar una reforma migratoria que permita la regularización de los 11 millones de indocumentados que viven en el país.

 

Obama hizo el anuncio en la Casa Blanca horas después de solicitar al Congreso mayores poderes para poder deportar a menores no acompañados de origen centroamericano, desde la misma frontera de Estados Unidos que hayan cruzado ilegalmente, una decisión que generó críticas de organizaciones proinmigración.

 

En conferencia de prensa, el presidente estadounidense dijo que redigirá sus esfuerzos hacia la zona de la sureña frontera con México que en los últimos meses ha sido epicentro de un creciente aluvión de indocumentados, en particular de miles de niños no acompañados procedentes de Honduras, Guatemala y El Salvador.

 

«Emito decretos sólo cuando tenemos un problema serio, una cuestión seria, y el Congreso elige no hacer nada. Y en esta situación, la negativa de los republicanos de la Cámara de Representantes a aprobar una maldita ley es mala para nuestro país, mala para nuestra economía y nuestro futuro», dijo Obama.

 

El mandatario reveló que decidió evitar el Congreso luego de que el presidente de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner, le informara la semana pasada que la cámara baja no votará una reforma migratoria este año, en el que se celebran las últimas elecciones legislativas del último mandato de Obama.

 

El presidente dijo que había suficientes legisladores republicanos y demócratas dispuestos a votar una ley de reforma migratoria en la Cámara de Representantes, y agregó que él la habría promulgado.

 

Pero agregó que ya esperó más de cuatro años para que Boehner actuara, y que la situación de los miles de chicos indocumentados que están cruzando la frontera con México realza la necesidad urgente de dejar la política de lado y de tomar medidas concretas.

 

La decisión de Obama, aunque marca un cierto cambio de rumbo, también implica dar por muerta la posibilidad de una modificación integral de la política migratoria -algo que sólo podría hacer el Congreso- en lo que queda del año y quizás de su Presidencia, según analistas.

 

Una reforma que suministrara un camino a la regularización para los 11 millones de inmigrantes que se estima viven en Estados Unidos de manera ilegal, ha sido una de las máximas prioridades de Obama en su deseo de cumplir con sus promesas de campaña y de culminar su difícil segundo mandato con una victoria política.

 

La capacidad de Obama de introducir grandes cambios por decreto es más bien limitada.

 

El presidente dijo que instruirá al secretario de Seguridad Interior, Jeh Johnson, y al fiscal general, Eric Holder, para que le presenten, en los próximos tres meses, una lista de decretos ley que pueda adoptar, informó la agencia de noticias EFE.

 

Agregó que también les pidió desplazar «recursos de seguridad disponibles y apropiados desde el interior (del país) a la frontera» para «proteger la seguridad pública y deportar a criminales peligrosos».

 

Más temprano, la Casa Blanca informó que Obama envió hoy una carta al Congreso para pedirle mayores poderes para poder deportar a los chicos centroamericanos no acompañados recién llegados a Estados Unidos tras cruzar la frontera con México de manera ilegal.

 

En su carta, y a fin de lidiar con una situación que la Casa Blanca ha calificado de «crisis humanitaria», el presidente solicitó a los líderes parlamentarios penalidades más fuertes contra quienes se dediquen a la introducción ilegal de inmigrantes particularmente vulnerables, como los niños.

 

En su misiva a Boehner, la líder de la minoría demócrata Nancy Pelosi, el líder de la mayoría demócrata del Senado, Harry Reid; y el de la minoría republicana, Mitch McConnell, el mandatario dijo que está atacando el problema a ambos lados de la frontera.

 

«Esto incluye el cumplimiento de nuestra obligación legal y moral de asegurarnos de cuidar a los niños no acompañados que son detenidos de manera apropiada, mientras adoptamos medidas más agresivas para disuadir a adultos y niños de que hagan este peligroso viaje», insistió.

 

La ley estadounidense prohíbe al Departamento de Seguridad Nacional deportar a los niños inmigrantes inmediatamente después de su llegada al país en caso de que su nación de origen no comparta una frontera con éste.

 

La Patrulla Fronteriza del sureño estado de Texas detuvo a más de 52.000 niños inmigrantes que viajaban sólos desde el inicio del corriente año fiscal, en octubre pasado.

 

Organizaciones que ya están muy molestas con Obama por su promesa incumplida de reformar la ley inmigratoria y por su negativa a parar por decreto el número récord de deportaciones de su gestión, criticaron duramente la decisión del mandatario.

 

«El presidente Obama le está pidiendo al Congreso que cambie la ley para permitir que el gobierno inflija una remoción expeditiva de niños no acompañados», dijo la organización Asociación de Abogados de Inmigración de Estados Unidos (AILA).

 

«Sin importar cómo se las llame, las deportaciones rápidas, sin una audiencia sustancial, de niños que, con juticia, tienen miedo de la violencia y agitación, son un error y contradicen los valores fundamentales de esta Nación», agregó Leslie Holman, presidenta de AILA, citada por la cadena CNN.

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