París bajo fuego: batalla campal en la protesta de los “Chalecos amarillos” contra Macron

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Al menos 80 heridos y 183 detenidos fue el saldo de una verdadera batalla campal entre la policía y los manifestantes que tomaron el Arco del Triunfo, y montaron barricadas en varios barrios del centro de París, en la tercera semana de protestas contra el alza de los combustibles y el costo de vida en Francia.

La policía usó hoy gases lacrimógenos y cañones de agua contra cientos de manifestantes que quemaron maderas y hasta hicieron pintadas en uno de los monumentos parisinos más emblemáticos.

La policía reprimió con gases lacrimógenos y cañones de agua a cientos de manifestantes que por tercera semana tiraron piedras a los agentes y levantaron barricadas en el centro de la ciudad.

Además de los manifestantes, hubo 16 policías heridos en los disturbios, que empezaron cuando los manifestantes quisieron llegar hasta el Arco del Triunfo, el famoso monumento ubicado en uno de los extremos de la avenida de los Campos Elíseos, y fueron reprimidas tras intentar forzar un control policial.

Manifestantes, algunos encapuchados, apilaron maderas sobre la icónica avenida y les prendieron fuego.

La policía trató de hacerlos retroceder con gases lacrimógenos y con cañones de agua mientras se atajaba con sus escudos de las piedras que se le arrojaban.

Tras forzar las barreras, alguien escribió en las paredes del Arco del Triunfo un grafitti que decía: “Los chalecos amarillos triunfarán”, en referencia a los chalecos fluorescentes que usan los manifestantes.

Más tarde, un grupo de manifestantes logró subir a la azotea del Arco del Triunfo, mientras los disturbios se extendían a otros barrios donde hubo saqueos de tiendas de ropa de lujo y autos y patrulleros incendiados desde los que se elevaban gruesas columnas de humo negro.

La policía evacuó y clausuró las famosas Galerías Lafayette, Printemps Haussmann, cerca de la Ópera de París, unos cinco kilómetros al noreste del Arco del Triunfo.

Con el presidente Emmanuel Macron en Buenos Aires por la cumbre del G20, el primer ministro francés, Edouard Phillip, condenó la violencia “rara vez vista” contra las fuerzas de seguridad y la vandalización de algunos de los monumentos más venerados del país.

“Quiero decir lo mucho que me ha sorprendido este cuestionamiento a los símbolos de Francia: el hecho de que el Arco del Triunfo haya sido marcado, de que alrededor de la tumba del soldado desconocido pudiera tener lugar una manifestación”, dijo el premier en sede central de la policía de París, informó la agencia de noticias EFE.

Phillipe dijo que 5.000 personas se manifestaron en París y el Ministerio del Interior cifró en 75.000 lo que lo hicieron en el resto de Francia.

Las protestas se iniciaron hace tres semanas por la quita de subsidios a los impuestos al combustible pero se han ampliado a la disminución del poder adquisitivo de las clases medias rurales.

El movimiento, de los mayores desafíos que enfrenta Macron desde su asunción en mayo de 2017, no tiene líderes ni ideología clara y surgió en la periferia de Francia, donde el transporte público es escaso y el auto se convierte en un medio esencial.

La quita de subsidios fue impulsada por Macron para reducir las emisiones de carbono forzando el viraje hacia las energías renovables.

Macron dice que los que están hoy en las calles de París “quieren el caos” dinero de los pobres, son muchos y nunca se quejan”.

Esta semana, el gobierno intentó bajarle el tono a las protestas con el anuncio de una serie de medidas para paliar el impacto del impuesto, pero no retrocedió en su postura.

El primer día de protestas, el 17 de noviembre, unas 282.000 personas se congregaron en todo el país mientras que 114.000 lo hicieron el sábado pasado.

Dos personas ya han muerto en el interior de Francia y unas 1.000 más resultaron heridas en las protesta desde su inicio.

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