Pilar Sordo: “Por tratar de formar gente que habla inglés nos olvidamos de formar buenas personas”

Google+ Pinterest LinkedIn Tumblr +

La prestigiosa psicóloga y escritora chilena, Pilar Sordo, aseguró que “la educación actual forma jóvenes emocionalmente analfabetos” y por eso producto de sus estudios e investigaciones realiza un aporte muy importante sobre los elementos para “formar a los seres humanos que el futuro necesita”.

Ese fue precisamente el título de la conferencia que dio anoche en la Sala Hugo del Carril del Centro Cultural Puente Blanco de San Luis y que continuará hoy desde las 20:30 en el teatro del Molino Fenix de Villa Mercedes.

Pilar es una de las cien mujeres líderes de su país y desde varios años recorre Latinoamérica para compartir sus conocimientos en materia pedagógicos.

Tiene una destacada y reconocida experiencia en el área de la psicología clínica, desarrolla su actividad prestando asesorías y realizando charlas en colegios, empresas, universidades, fundaciones, centros culturales o comunitarios, municipalidades e intendencias.

Para Sordo, la educación pública padece una crisis de calidad, de selección, de recursos, y de preocupación por el sistema. Hay una desautorización masiva del rol del profesor.

“En las instituciones educativas, a nivel del alumnado existe una sobrevaloración de lo cognitivo”, resaltó.

“Por tratar de formar gente que habla inglés nos olvidamos de formar buenas personas. La educación actual forma jóvenes emocionalmente analfabetos, sin habilidades transversales o emocionales. Estamos en una sociedad que lo mide todo y que ha dejado de medir qué sucede con eso”, reflexionó.

Sordo considera que la expresión de las emociones es fundamental en el desarrollo de cualquier ser humano que vaya a desempeñarse en el mundo de hoy y del futuro. Ella advierte que existen cuatro emociones básicas que el ser humano debiera saber reconocer en el cuerpo, expresar y registrar todos los días y en los demás: la rabia, la pena, el miedo y la alegría.

Reírse mucho es visto como un signo de inmadurez, liviandad, de ser poco inteligente, poco culto y poco serio, además de poco creíble. “Desde los cuatro años en promedio ya no nos podemos reír y es asombroso cómo nuestros niños nos ven y nos escuchan reírnos a carcajadas cada vez menos”. La alegría y la risa son sancionadas como un signo de inmadurez y de poca cultura o educación; en términos psicológicos es casi una falla en el control de impulsos.

La rabia se expresa de manera diferente según los géneros. “Cuando lo masculino que no es lo mismo que los hombres, expresa la rabia, socialmente lo reforzamos como un signo de masculinidad y de carácter o personalidad; en cambio, cuando lo expresa lo femenino, se asume como una especie de alteración neurótica”, agregó.

En una sociedad en permanente evolución, las estadísticas son alarmantes: la soledad, la baja autoestima, y la adicción a los celulares son una llamada de atención para cada padre, educador y responsable de las generaciones futuras.

Sordo asegura que se estableció en la sociedad una percepción errónea de la autoridad donde aplicar reglas claras pareciera que está ligado a ser rígido. Los niños necesitan límites amorosos y es allí donde se dará el encuadre necesario para empezar a educar.

“Los padres deberían proponerse como objetivo desarrollar la generosidad, la bondad, la paciencia, la tolerancia y el esfuerzo en sus hijos. Y la realidad es que no son contenidos que estén conscientes en la paternidad actual porque existen otros temas que están como primordiales. Para el resto, pareciera que debieran educarse solos”, advirtió.

Para concluir, la especialista aseguró que existen dos fuerzas que en la educación pelean constantemente. En primer lugar, la supremacía de lo cognitivo y, en segundo se encuentran quienes valoran la posibilidad de expresar y amar lo hacen, de buscar vocación. De “llenar el corazón y no el bolsillo, porque el bolsillo se llena cuando se llena el corazón”.

Fuente Punto Aparte – Infobae

Compartir.
SELECCIONÁ IDIOMA