Quedó inaugurada la 39º edición de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires

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“El centro de la escuela vuelve a ser el aula, no el comedor escolar en un mundo estremecido por la crisis», dijo el ministro de Educación, Alberto Sileoni, en la inauguración oficial de la Feria.

«En 2003 Néstor Kirchner dijo `tenemos que volver fuertemente a la lectura` y de 2004 a 2012 hemos comprado 54 millones de libros y 13 millones este año», afirmó el ministro en la sala Jorge Luis Borges del predio ferial de Palermo, quien también reiteró que las bibliotecas en las aulas «van a modificar esencialmente el modo en cómo nos acercamos a las escuelas».

Sileoni también valorizó el rol del Estado como «nivelador de las desigualdades», al tiempo que detalló los logros de esta «década ganada para la salud, la educación, la cultura y el trabajo».

Mientras cientos de personas se adueñaban de los pabellones feriales en la sala Jorge Luis Borges se anunciaba que hasta el 13 de mayo se llevará adelante la fiesta de los libros, con la presencia de representantes del sector editorial, escritores y autoridades políticas.

El director Nacional de Industrias Culturales, Rodolfo Hamawi, enumeró logros culturales y dijo -siguiendo la línea de Sileoni- «esta década ganada para el país y para la cultura es resultado del esfuerzo y la intervención del Estado».

El funcionario fue contundente: «en los últimos 10 años, la población con estudios universitarios creció un 54%; el aporte de la cultura al PBI de nuestro país se incrementó un 50%, alcanzando en la actualidad el 3,83%; se triplicaron la cantidad de títulos publicados y de ejemplares impresos anualmente».

«En los últimos 10 años, la población con estudios universitarios creció un 54%»
Rodolfo HamawiHamawi señaló: «En 2012, exportamos 30 millones, pero sólo importamos 25 millones. En 2011, la industria gráfica nacional representaba el 38,5% del mercado interno y un año después, producto de una política de sustitución de importaciones, trepó al 82%. Hoy, 8 de cada 10 libros editados en Argentina, se imprimen aquí», dijo entre aplausos.

«Este proyecto de país, fruto del proceso político abierto en mayo de 2003, es un proyecto de país con industria nacional», concluyó el funcionario de la cartera de Cultura.

Gustavo Canevaro, presidente de la Fundación El Libro, sostuvo: «La comparación de los 5.000 metros cuadrados de aquel primer encuentro con los 45.000 que ocupamos hoy, no deja de ser un increíble indicador de éxito».

«Tenemos por delante la introducción de una Ciudad Invitada de Honor, desde aquí queremos construir lazos con otras ciudades que refuercen nuestra misión», indicó y agregó que Ámsterdam, honrada este año, ofrecerá «un panorama renovado de autores y temáticas para nuestro público», ante la comitiva de autores holandeses que se habían sentada en las primeras filas.

Canevaro celebró «la original e innovadora estrategia de la Nación, cuyas miles de `bibliotecas de aula` llevarán los libros más cerca que nunca de los niños, sus docentes y sus familias. Lo mismo sucede con Conabip, que con el extraordinario programa Libro%, refuerza el papel de los bibliotecarios como agentes de cambio fundamentales en sus comunidades».

El titular de la Fundación remarcó la especificidad de la tarea editorial como la «responsable de construir catálogo, ayudar de una manera fundamental a construir sentido para un país» y añadió: «La tarea editorial tiene dos caras, la empresaria y la intelectual, y es nuestro deber cuidar que la lógica económica no destruya a la cultural, sino que la sostenga y la alimente».

En su alocución, Canevaro destacó la tarea del librero: «es de una importancia ineludible. A la par del docente, lo consideramos uno de los mediadores más relevantes entre el libro y el lector», por eso, anunció se desarrollan desde la Fundación promociones online, cursos de capacitación y la implementación del chequelibro.

También celebró la lista de visitantes internacionales como el Premio Nobel John Coetzee, los españoles Javier Cercas y Arturo Pérez-Reverte, el cubano Leonardo Padura, el hondureño Horacio Castellanos Moya, la colombiana Laura Restrepo y el ruso Vladimir Sorokin.

El escritor argentino Vicente Battista fue el orador elegido para cortar la cinta de apertura y ante cientos de invitados sostuvo que «leer es un acto de creación constante, sin lector no hay texto pero sin texto no habrá lector».

A pesar de las calles y plazas que llevan nombres de escritores, Battista recordó que la historia de la pobreza y la desolación se repite con muchos, como Bernardo Kordon y Antonio Di Benedetto que «intentó en vano cobrar una mínima jubilación que le permitiera sobrevivir y no lo logró».

El autor de «Sucesos argentinos», miembro de la SADE (Sociedad Argentina de Escritores) dijo que «los escritores integramos el 5,7 de los jubilados que carecen de cobertura» y pidió públicamente que se apruebe este año en el Congreso el proyecto jubilatorio y se vuelva sobre la Ley Nacional del Libro y el Instituto Nacional del Libro.

Luego Battista subrayó que «las dictaduras queman libros, las democracias alientan su lectura», al mencionar la reciente compra de trece millones de libros por parte del gobierno nacional, acción que también celebró el ministro de Cultura porteño, Hernán Lombardi.

Para finalizar, el escritor auguró que «antes de que termine este siglo tanto los libros, como las bibliotecas que los contengan, serán objetos históricos de las nuevas generaciones, pero la escritura persiste, más allá del soporte. La aventura de escribir y leer se mantiene inalterables».

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