Rehenes de una histórica pelea política

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La situación del agua potable en San Luis no es tan alarmante por las condiciones en que esta llega a los hogares sino por el tratamiento político que las autoridades provinciales y municipales le dan al tema.

Los vecinos han quedado presos o rehenes de una discusión híbrida y dañina que no aporta soluciones de ninguna especie.

El último temporal de lluvia desnudó las deficiencias y falencias de las dos partes: Las malas condiciones de los diques y acueductos de la Provincia y lo obsoleto de las plantas potabilizadoras de la Municipalidad.

La ecuación es perfecta: el agua cruda que entrega la Provincia es de muy mala calidad y el tratamiento que el da Comuna va en la misma proporción de mal.

Entonces, la responsabilidad es de los dos y la solución se la tienen que dar los dos a la gente; sin puestas en escenas ante los medios.

“Dadas las características de este servicio, tenemos la obligación de establecer un protocolo donde esté establecido el trabajo coordinado que debemos llevar adelante entre la provincia y el Municipio, el cual existe y se cumplió hasta el 2011, pero se interrumpió cuando comenzamos nuestra gestión”, disparó ayer el intendente Enrique Ponce ayer en conferencia de prensa.

Desde la Provincia hablan a través de San Luis Agua, quienes niegan ese cuadro planteado y le ofrecen al Municipio asesoramiento y productos para tratar el líquido elemento.

Ponce mencionó el art. 1º del Decreto 4210/2009, que determina como uso exclusivo del acueducto La Florida-Los Puquios el humano para la provisión de agua a los municipios de San Luis, Juana Koslay y La Punta, negando el argumento esgrimido por el gobierno provincial, en el sentido de que eso era sólo para el caso de emergencia hídrica o por sequía.

Con respecto al funcionamiento de las plantas potabilizadoras de La Aguada y Puente Blanco, “afirmó que en menos de dos años, se invirtió más del triple de lo que invirtió la anterior gestión en todo su mandato. Estoy hablando de casi 40 millones de pesos destinados exclusivamente a estas dos plantas. La anterior gestión no llegó a 11 millones de pesos”.

“El funcionamiento de nuestras plantas es óptimo. Lo que sucede es que nunca en la historia se registró un pico de turbidez tan elevado en el agua cruda. Para que tengan una idea, la planta de La Aguada -que construyó la provincia- está preparada para tratar un nivel de turbidez que no supere la medida de 20 NTU, y en este caso, cuando se produjo el pico de la creciente, recibimos agua cruda que presentaba 1.000 NTU”.

Mencionó medidas que se tomaron desde el momento de turbidez hasta la fecha y las medidas en marcha para el verano, como son: aumento del dosaje de cloro, cambio del floculante (de sulfato de aluminio se pasó a poli cloruro de aluminio de mayor capacidad de clarificación y costo), cambio de aducción de agua cruda a Planta de Puente Blanco.

Ponce mencionó su preocupación porque a más de 15 días de las últimas tormentas “el agua sigue presentando una elevada turbidez”, citando en este contexto, “la denuncia de un periodista radial, quien lanzó la versión de que el agua que nos está suministrando San Luis Agua proviene 100% del dique Esteban Agüero y no de La Florida”.

“Si esto es cierto, es grave, porque además de haber una intencionalidad política para perjudicar la gestión municipal, lo cual sería menor, se está poniendo en riesgo la salud de la población”, señaló el intendente.

En otro orden, mostró documentos que probarían que existen numerosos campos aledaños a La Florida que poseen “permisos eventuales” para recibir agua para riego de ese dique. “Habría que investigar si eso realmente es así, para casos eventuales de sequía, o si en realidad están recibiendo agua en forma permanente, a pesar de la normativa vigente, que indica que debe ser destinada exclusivamente para uso humano”.

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