Se multiplican los despidos y las suspensiones por la recesión

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La caída de la economía empezó a impactar en el empleo. Automortrices, autopartistas, metalútgicas, constructoras y comercios, los más complicados.

 

 

Las suspensiones y despidos en la industria comenzaron a extenderse más allá de los grandes polos productivos y continuarían hasta fin de año por la fuerte caída de la demanda interna desde Brasil, mientras la recuperación sería lenta en 2015, año de cambio de Gobierno.

 

 

El estallido laboral en las autopartistas Gestamp y Lear, y más recientemente en la fábrica de vagones de trenes Emfer, constituyen sólo tres casos testigos que actúan como caja de resonancia para decenas de sectores.

 

 

El difícil trance va más allá de Buenos Aires, Córdoba y Rosario: la metalúrgica Aumec SA, de la localidad santafesina de Arequito, echó a diez empleados este sábado por «falta o disminución de trabajo», según argumenta en los telegramas de despido.

 

 

El desplome de la demanda es uno de los factores clave de esta crisis con descenso incluso en las ventas de alimentos, aunque los errores en las políticas económicas caen como Espada de Damocles y cortan el hilo por lo más fino: los trabajadores y el sustento de sus familias.

 

 

Las pequeñas y medianas empresas petroleras de la cuenca neuquina lo viven en carne propia: el Gobierno decidió a fines de 2013 que la nafta importada no pague impuestos, por lo que las empresas expendedoras dejaron de comprarle a productoras locales.

 

 

Eso desencadenó despidos en las firmas Petrolera Argentina y Renesa, ambas operadas por el Grupo Más Energía, al que el propio Gobierno impulsó con subsidios y créditos en 2011 y ahora estaría evaluando un cierre definitivo.

 

 

Si bien aún no hubo despidos masivos, la recesión elevó la incertidumbre a niveles de 2009 (en plena crisis mundial) tanto para las empresas como para los trabajadores: ambos esperan más que nunca que el consumo repunte, aunque la inflación podría dificultarlo.

 

 

El único problema no son los despidos: el sector privado creó apenas 40.000 puestos por año desde 2011, cuando entre 2001 y 2010 generó 194.000 empleos cada doce meses, según la fundación Fiel.

 

 

Y otro grave flagelo está dado por que 43 de cada 100 empleos privados nuevos son informales: no cuentan con obra social ni jubilación ni seguro de riesgo de trabajo; tampoco contemplan vacaciones pagas, excepto acuerdos puntuales.

 

 

Al menos 12.200 mecánicos sufrieron suspensiones rotativas en la industria automotriz y unos 880 fueron despedidos, se les terminó el contrato o recibieron jubilaciones anticipadas, según datos consultados por NA en el sindicato SMATA que conduce Ricardo Pignanelli.

 

 

Roque Zapata, delegado del SMATA Chaco, dijo que sólo en esa provincia hubo 400 despidos entre enero y julio, y describió la situación actual como «una meseta» que «mejorará» recién hacia fin de año o 2015.

 

 

Sólo dos terminales (Ford y Mercedes Benz) de las once automotrices que fabrican o ensamblan coches en el país no suspendieron personal en lo que va del año, aunque la firma estadounidense comenzaría a hacerlo en agosto, según fuentes sindicales.

 

 

Volkswagen no abrirá su planta de cajas de velocidad en Córdoba del lunes al viernes próximos por una baja en las ventas de 30.000 unidades y al menos 900 obreros se quedarán en sus casas con el 75% del salario asegurado.

 

 

El Mundial de Fútbol de Brasil le vino como anillo al dedo a muchas empresas que paralizaron la producción para que sus empleados pudieran ver los partidos: Pirelli, por ejemplo, suspendió tres días en julio a toda su planta.

 

 

Otros sectores complicados:

 

 

La crisis ataca también a la metalurgia, donde el propio jefe de la UOM y de la CGT oficialista, Antonio Caló, reconoció 10.000 suspensiones y en el comercio, la toma de empleados está paralizada desde febrero.

 

 

Desde el Sindicato de Comercio de Salta indicaron que en el primer semestre se informaron 400 despidos de empleos registrados y estimaron que hubo más de mil cesantías de operarios informales.

 

 

En la construcción, hubo 382.216 puestos de trabajos registrados en abril (último dato disponible) un 4,6% menos que en igual mes de 2013; la última vez que cayó tan fuerte fue en el período enero-abril de 2009.

 

Según el Instituto de Estadística y Registros de la Industria de la Construcción (Ieric), el proceso de renovación anual de credenciales mostró una caída del 12,2 por ciento del número de empresas en actividad.

 

 

En este sector, la provincia de San Juan es la que presenta la mayor contracción interanual del empleo durante con una baja del 28,1 por ciento; y le siguen La Pampa (-21,4%), Misiones (-12,1%), Córdoba (-11,1%) y Corrientes (-10,4%).

 

 

La compra venta de inmuebles continúa un 45 por ciento por debajo de los niveles de octubre de 2011, antes que el Gobierno impusiera el denominado «cepo al dólar» e intentara pesificar el rubro.

 

 

Para la consultora CCR, el consumo de bienes está peor en el interior, donde cayó 2,1% en los primeros cinco meses del año, que en Capital y GBA, donde mostró una tenue suba del 1,2%, con una inflación del 39% anual.

 

 

Incluso cae la demanda de alimentos: las alimenticias Molinos Río de la Plata y Unilever admitieron caídas en el consumo durante junio y julio por cuestiones «coyunturales» y manifestaron su «preocupación» por la suba de costos de producción.

 

 

La reactivación llegaría recién en 2015 cuando Brasil, el mayor socio comercial de la Argentina, eleve sus pedidos de bienes y cuando las subas salariales acordadas aquí impacten en los bolsillos de los trabajadores.

 

 

Deberán entonces los empresarios y gremios analizar la coyuntura con pulso de cirujano en un escenario que estará marcado a fuego por las elecciones que determinarán un cambio de Gobierno en el país.

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