Siria, un récord en 2013 de muertos y comienzo del desarme químico

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Los sirios padecieron en 2013 el año más terrible de los casi tres que lleva su guerra civil, y que no fue aún peor gracias a que Damasco logró evitar una ofensiva militar de EEUU a cambio de destruir sus armas químicas en medio del conflicto.

Entre 75.000 y 100.000 personas murieron por la guerra en Siria sólo en los 12 meses de 2013, según cálculos de la ONU y de opositores sirios, es decir de tres a cuatro veces más que en los dos primeros años de revuelta contra el presidente Bashar Al Assad, al cabo de los cuales los muertos se estimaban en 25.000.

Los refugiados, en tanto, pasaron de 400.000 en diciembre de 2012 a los más de 2 millones anunciados por Naciones Unidas en septiembre pasado, y los desplazados se mantuvieron en torno a los 4 millones.

Siria y Rusia acusaron a la insurgencia de usar las armas químicas, pero EEUU responsabilizó a Damasco y preparó su ofensiva aérea «limitada» Como en 2012, la mayoría de los refugiados fue al Líbano y otros países vecinos, aunque este año la diáspora se extendió a Europa occidental, Rusia y América latina, con Argentina a la cabeza con la llegada de más de 300 familias, según números de agosto del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR).

La violencia armada entre el gobierno alauita y los insurgentes sunnitas fue creciendo a lo largo del año y tornándose más cruenta y sectaria, y el conflicto tuvo uno de sus episodios más negros con la muerte de cientos de personas en un ataque en agosto cerca de Damasco en el que según la ONU se usaron armas químicas.

Siria y su aliada Rusia acusaron a la insurgencia de haber usado las armas químicas, pero Estados Unidos, que había advertido que intervendría en el conflicto si se cruzaba la «línea roja» de apelar a armas de exterminio, consideró que Damasco era responsable y empezó a preparar una ofensiva aérea «limitada».

La perspectiva de bombardeos estadounidenses que agravaran dramáticamente el conflicto desató una frenética ola de gestiones diplomáticas que culminó con una oferta de Rusia a Siria de que destruyera sus arsenales de armas químicas luego de que
Estados Unidos dijera que esto detendría sus planes de ataque.

Siria aceptó la propuesta y en octubre, la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ), con un mandato de la ONU, comenzó el delicado proceso, que por primera vez en la historia se realiza en un país en guerra y que debe terminarse para marzo próximo.

Tras haber culminado con éxito la primera fase de sus tareas en Siria con la revisión de las instalaciones químicas y el desmantelamiento de equipos de producción, la OPAQ debe proceder ahora con la parte más compleja de la misión: la eliminación de alrededor de 1.000 toneladas de agentes químicos sirios.

En medio de la persistente violencia y tras intensas gestiones de EEUU y Rusia, la ONU convocó a una conferencia de paz sobre Siria para el 22 de enero en Ginebra El mes pasado, la OPAQ anunció que las sustancias químicas más peligrosas del arsenal sirio serán destruidas por Estados Unidos a bordo de un buque de guerra en altamar y que el resto de los productos químicos acumulados por el gobierno de Al Assad serán eliminados posteriormente por empresas privadas.

En medio de la persistente violencia y tras intensas gestiones de Estados Unidos y Rusia, la ONU convocó el mes pasado a una conferencia de paz sobre Siria para el 22 de enero en Ginebra que sería la primera negociación cara a cara entre gobierno y oposición desde el comienzo del conflicto, en marzo de 2011.

El gobierno de Al Assad dijo que irá a la conferencia pero excluyó que vaya a entregar el poder, como reclaman la oposición y países como el Reino Unido y Francia, no descartó que el mandatario busque su reelección en 2014 y dejó en claro que continuará con su combate a la insurgencia.

Tras semanas de dudas y bajo presión de sus respaldos en Occidente, la muy fragmentada oposición siria dijo que tiene intención de asistir, pero reiteró su conocido rechazo a que Al Assad juegue algún rol en el proceso de transición que se supone debe acordarse en la conferencia, además de un alto el fuego.

Pero la oposición no está en condiciones de exigir demasiado, ya que Washington y Londres anunciaron la suspensión de la ayuda “no militar” que le suministraba, tras comprobar que la misma va a parar a manos de los extremistas y yihadistas absolutamente infiltrados en las filas rebeldes.

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