Tarjeta de créditos y préstamos personales con tasas de interés usurarias

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La artillería desplegada por el gobierno nacional para intentar desinflar el precio del dólar tiene  repercusión directa en el costo para endeudarse en el sistema financiero a través de herramientas usadas por la gente común como son las tarjetas de créditos o los préstamos personales.

Es simple. El Banco Central al elevar la tasa de referencia al 40%, las entidades financieras van a incrementar el interés que pagan por depósitos y por consecuencia lógica suben el interés por el dinero que prestan. Ahí está la ganancia de ellos. Pagan un precio por lo que reciben y cobran uno mayor por lo que entregan en préstamos.

Así de sencillo funciona el negocio bancario.

En este escenario que se planteó desde el viernes hoy endeudarse en cuotas con tarjetas de créditos tiene un costo financiero según el banco emisor que oscila entre el 67 y 69% anual. O sea que una compra de 100 pesos si se la paga en 12 cuotas el valor final rozará los 170 pesos.

Las tarjetas regionales tienen costo financiero mucho más alto y las tasas de interés en este caso pueden llegar hasta el 75%.

Los préstamos personales pasan por una situación y también según el banco que lo ofrece la tasa de interés anual ronda por estas horas en el 60%.

La clase media o el sector asalariado, en su mayoría, usa estas herramientas para financiar sus compras. Con lo cual hay un perjuicio real en la economía hogareña ya que no sólo debe enfrentar la constante suba de precios por inflación sino que además se le incrementó el costo financiero y hoy apelar a tarjetas o préstamos para llegar a fin de mes y mucho más caro.

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