Trabajan contrareloj en Holanda para la asunción de Máxima

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A ocho días de que la reina Beatriz abdique el próximo 30 de abril en favor de su primogénito, los holandeses trabajan arduamente en los preparativos para la investidura del príncipe Guillermo Alejandro y la argentina Máxima Zorreguieta, próximos rey y reina de Holanda, respectivamente.

La ceremonia que concentrará la atención de la prensa mundial se realizará en Amsterdam, la capital del país, donde según marca la Constitución holandesa se deberá firmar el acta de abdicación de la monarca anterior.

El gobierno destinó seis áreas especiales para la realización de protestas antimonárquicas para que no se repitan los disturbios ocurridos en 1980
Los complejos preparativos, diseñados milímetro a milímetro y que incluyen desde el arreglo y la ornamentación de las avenidas y calles hasta la designación de seis lugares especiales para manifestaciones antimonárquicas, corren contrareloj desde que la reina Beatriz anunció su abdicación el pasado 28 de enero.

En Holanda, el traspaso del poder real se realiza a través de una ceremonia de «investidura» a diferencia de otras monarquías europeas donde un monarca es literalmente «coronado».

La diferencia es que una coronación tiene un carácter religioso, mientras una investidura es una ceremonia eminentemente laica, según precisa el sitio oficial holandés Holland.

Durante esta ceremonia, en la que el soberano es investido por sus súbditos que así aceptan su reinado, el monarca tampoco recibe una corona, sino que ésta, el cetro y el orbe real permanecen sobre la mesa llamada credencia, junto con un ejemplar de la Constitución.

Así, el 30 de abril los representantes del pueblo reunidos en el Parlamento, ofrecerán su lealtad al monarca, y éste a su vez prestará juramento.

El monarca tiene el poder real aunque aún no haya sido investido, porque el trono no puede quedar nunca vacante, es decir la investidura es sobre todo una ceremonia de confirmación.

Abdicación

La abdicación oficial tendrá lugar a las 5 de Argentina en el Palacio Real de Amsterdam, ubicado en la céntrica Plaza Dam, tras lo cual la actual monarca y el recién nombrado rey pronunciarán un corto discurso en el balcón del palacio que será retransmitido en directo por la televisión pública NOS.

En la ceremonia estarán presentes los más prominentes políticos del país, como los presidentes de las Cámaras Legislativas, el Consejo de Ministros y una serie de miembros de las Familia Real, entre ellas las tres hijas de los por ahora príncipes de Orange: Catalina Amalia, la heredera del trono, Alejandra y Ariadna.

Una vez terminada la abdicación, Guillermo y Máxima -ya consagrados como reyes de Holanda- saldrán al balcón para saludar a los presentes.

Guillermo Alejandro y Máxima serán los primeros príncipes herederos europeos en asumir el trono en el siglo XXI, y serán así la pareja real más joven de las monarquías occidentales.

«Tres meses es muy poco tiempo para la organización de un evento de esta categoría, pero notamos que el entusiasmo de la gente crece a medida que se acerca el día», declaró la portavoz del municipio de Amsterdam, Tahira Limon, citada por la agencia de noticias EFE.

El alcalde de la capital holandesa, Eberhard van der Laan, en tanto, señaló que planifican las actividades con el objetivo de que la esperada ceremonia se produzca en un ambiente festivo y que Holanda olvide por un día la crisis económica que golpea Europa.

En ese marco, el primer ministro liberal Mark Rutte adelantó a la prensa en repetidas oportunidades que la celebración será «sobria», siguiendo la política de contención de costos de los últimos años.

Tampoco habrá regalos para la monarca saliente ni para la nueva pareja de reyes, que ya rechazaron presentes para evitar gastos extraordinarios y sólo pidieron «el entusiasmo de los ciudadanos».

El 22 de marzo pasado, el municipio de Amsterdam destinó seis áreas especiales para la realización de protestas antimonárquicas, con el objetivo de evitar que se repitan los disturbios de 1980 durante la coronación de la reina Beatriz, cuyo ascenso al trono fue contestado por el movimiento «okupa» que protestaba por la política de vivienda en la capital holandesa.

Fuera de los gastos de seguridad, el evento costará a las arcas públicas 11 millones de euros, de los cuales seis millones salen de las arcas municipales de Amsterdam y los otros cinco de los presupuestos nacionales, especificaron fuentes locales.

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