Trekking de montañistas puntanos en el imponente Aconcagua

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La montaña está ahí, desafiante, inmensa. Tenerla de frente moviliza el alma, inevitablemente te acelera el corazón. Te hace sentir diminuto, pequeño. La adrenalina aumenta y los deseos de conquistarla se vuelven irrefrenables.

Estar parado frente a frente con el Aconcagua te genera algunas de esas sensaciones. Al menos eso es lo que se puede traducir en palabras para intentar explicar la experiencia.

El último fin de semana 16 montañistas coordinados por el Club Inti Anti y uno de sus más expertos miembros, Gabriel Guillar, realizaron un exigente Trekking en Plaza Francia, Parque Aconcagua.

Luego de pasar por los estrictos controles médicos y de cubrir los trámites administrativos de rigor ante las autoridades del Parque, el grupo comenzó el desafío, que fue logrado con éxito.

La aproximación al Aconcagua permite tomar dimensión de lo que representa subirlo y coronar su cumbre.

Los Andes, en su casi infinita inmensidad, esconde secretos aún no develados. Tiene entre sus entrañas parte de la historia misma del planeta y su evolución.

Fuera del Trekking, la actividad confirmó que la vida del montañismo es sinónimo de compartir, de amistad y encuentro de buena gente.

Yamila Fernández

Fotos Karina Franzi

Algunos datos del Aconcagua

La forma y morfología de un cerro es totalmente dependiente de las rocas que lo componen, de la erosión que actúa en ellas y de las fallas que lo atraviesan. El Aconcagua está compuesto en su tercio inferior por rocas sedimentarias cretácicas que podemos ver (por ejemplo) aflorantes en la pared sur y el cerro Mirador. Sus dos tercios superiores están compuestos de lo que se denomina “Complejo Volcánico Aconcagua” (CVA), una serie de lavas, brechas y tobas andesíticas a dacíticas de edad Mioceno (Era Cenozoica o Terciaria).

A simple vista el CVA se lo puede separar en dos secciones inferior y superior, de marcada angularidad entre ellas.

Durante el ascenso por la ruta normal, debemos atravesar las bandas de rocas inclinadas y que se han convertido en mojones con nombres propios. El Semáforo, Piedras Conway e inclusive Plaza Canadá está emplazada sobre las salientes de la sección inferior del CVA. El famoso “Cambio de Pendiente” no es más que salir de la sección inferior e ingresar a la sección superior donde los estratos yacen en posición más horizontal.

Formación

A pesar de ser de origen volcánico, el Aconcagua no es un volcán. Se formó cuando parte de la corteza terrestre se hundió bajo la Placa Sudamericana después de su colisión hace relativamente poco tiempo, pues las montañas andinas comenzaron a emerger cuando se produjo la orogénesis (generación por procesos orogénicos o plegamientos de la corteza terrestre) de la cordillera de los Andes. Su historia se divide en tres tiempos, según los depósitos geológicos:

1.-El primero se desarrolló antes del período Jurásico. Las rocas de su base son sedimentarias. Las rocas de la base del Valle de las Vacas son las más antiguas, mientras que las que componen sus flancos son las segundas más arcaicas.

2.-Secuencias de la era Mesozoica, durante las cuales siguió formando su estructura. Los movimientos de las placas tectónicas levantaron y torcieron las rocas sedimentarias, por lo que en la actualidad los pliegues de formas variadas son comunes.

3.-Apilamientos de depósitos de glaciares y materiales arrastrados por la lluvia durante la era Cenozoica, que aumentaron su altura.

La mayor parte de las rocas de su cumbre son volcánicas.

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