Un puntano en Médicos Sin Fronteras

Google+ Pinterest LinkedIn Tumblr +

Juan Vivas llegó a Médicos Sin Fronteras (MSF) buscando un cambio en su carrera profesional, una alternativa al sector privado. Su primera misión fue en República Centroafricana. Cinco años más tarde, Juan ya trabajó en varios proyectos humanitarios en África y América Latina desempeñándose, como financiero.

Actualmente, Juan está trabajando como coordinador financiero en Congo, en una misión que cuenta con un gran Centro de Salud y numerosos proyectos de emergencias de corta duración, tales como intervenciones por picos de malaria, campañas de vacunación, etc.

En esta entrevista, Juan nos cuenta cómo llego a MSF, cómo es su trabajo en la organización y porqué sigue eligiendo ser un financiero humanitario.

¿Cómo decidiste trabajar con MSF?

Soy de San Luis y viví en Córdoba, donde estudié para ser contador publico. Terminé la carrera e hice la licenciatura en administración de empresas. Luego empecé a trabajar; estaba en una empresa constructora pero encontraba que no me motivaba lo que estaba haciendo, no me gustaba mucho. Entonces decidí cortar y buscar algo distinto, aunque todavía no sabía que.

En eso, llené el formulario para trabajar con MSF en la página web y también me postulé en otras ONG, para probar suerte. Me llamaron de MSF, y luego tuve las entrevistas. Ahí me explicaron qué era MSF, qué esperaban de mí. Me gustó la idea de probar este tipo de experiencia, era algo diferente. Lo hice, y ahí la verdad que me convencí. Eso fue a principios de 2008, y hoy sigo con la organización.

Contanos sobre tu primera misión.

La primera misión fue en República Centroafricana, de un año. Se brindaba atención médica en dos grandes Centros de Salud. Al principio era todo raro, mis compañeros eran francófonos y yo no hablaba bien el francés. Los primeros meses me costaron bastante, sobre todo porque tenía que estar seguro en la parte técnica para poder hacer mi trabajo. A pesar de todo eso, en mi mente es la misión que más me ha gustado: fue la más difícil, donde todo era nuevo, pero salió muy bien.

¿Y qué misiones siguieron?

Después de esta primera hice varias misiones cortas. De República Centroafricana fui a Etiopía; siguieron Colombia, Haití y Paraguay, siempre como financiero. Luego cambié de puesto, y estuve trabajando como
Mobile Implementation Officer, un puesto que me llevó a Níger, Uganda, Sur Sudán y, nuevamente, Etiopía.

Después volví a trabajar como coordinador de finanzas en el proyecto de Chagas de MSF en Paraguay y Bolivia, esta fue mi última misión. La experiencia fue muy buena e interesante; era un proyecto muy distinto de lo que fue África. MSF allá trabaja para prevenir, diagnosticar y dar tratamiento a los afectados por esta enfermedad olvidada.

¿Cómo es el trabajo de un financiero en los proyectos de MSF?

La idea general es que en MSF son todos médicos, pero en realidad a los médicos hay que ayudarlos para que puedan atender pacientes. Por eso tienen atrás un equipo de logistas, coordinadores de recursos humanos, financieros, etc.

El financiero tiene varias áreas de trabajo en los proyectos de MSF. Una parte es la tesorería: encargarse del pago de los suministros y los salarios, y de todo lo que hace falta para que un proyecto funcione. Otra es lo relativo a la presupuestación, que consiste en planificar todos los gastos que se van a tener, y a la vez realizar el seguimiento presupuestario todos los meses, informes a donantes, etc. Hay también un costado más administrativo, de seguimiento de alquileres, contratos y convenios para poder trabajar en el país.

El financiero además siempre está intentando difundir la ética de gasto a los compañeros, que sepan y recuerden que el dinero viene de los socios y donantes, personas que dan una parte de su salario, lo que pueden, para que se pueda brindar asistencia médico-humanitaria a quienes más lo necesitan. Es por eso que tenemos más responsabilidad que en otro tipo de organizaciones donde el dinero viene de otra parte; en MSF proviene del esfuerzo de millones de personas que no siempre tienen tantos recursos.

¿Cuál es la diferencia entre trabajar en una ONG como MSF y una empresa?

La principal diferencia no es tanto en el trabajo técnico del día a día, sino en cuanto a la motivación de porqué lo hacés. En un trabajo en una empresa privada harías las mismas tareas, pero sabiendo que cuanto mejor lo hacés, le das más dinero al dueño. En MSF, cuanto mejor hacés tu trabajo logras que se pueda atender a más personas con el mismo dinero. Otra diferencia es en cuanto al trabajo en equipo. Si bien hay coordinadores y jefes, todos se tratan de igual a igual; eso es algo que en otros ámbitos no se da.

¿Por qué seguís trabajando con MSF?

Me sigue motivando la misión de MSF: sigo creyendo en la idea de ayudar a los que más lo necesitan, estén donde estén. Si bien es un trabajo que puede ser agotador – no es nada fácil estar viajando tanto, viviendo sólo con una valija, en mi caso desde hace ya cinco años – la motivación me hace seguir en la organización en lugar de buscar otra cosa. La verdad que hoy por hoy ni siquiera me planteo hacer otro trabajo.

Compartir.
SELECCIONÁ IDIOMA