Los chicos y chicas no deberían padecer el sistema educativo, en especial aquellos o aquellas que tienen algún tipo de diagnóstico como Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) o Trastorno del Espectro Autista (TEA), que requieren de la escuela aplicar tácticas de enseñanza puntuales con ellos y ellas para evitar situaciones de exclusión o discriminación.
Esto no supone un “tratamiento especial” o “diferencial”, porque sería (y lo es en muchos casos) mirar a quienes llevan sobre sus espaldas esas siglas (TDAH -TEA) como diferentes y no lo son, sólo requieren que sus educadores los contengan en el aula con métodos adaptados de enseñanza.
Un dato puntual de que el “sistema” y los colegios en su gran mayoría no están preparados para atender estas situaciones, se da con la escritura en cursiva, que es obligatoria y determinante en las calificaciones sin tener en cuenta que hay estudiantes que no pueden redactar con esa letra.
Por eso desde hace varios meses, para visibilizar este drama un grupo de padres y madres viralizó en redes sociales la campaña #LaCursivaNoEsInclusiva.
El mensaje es clarísimo:
No se escriben documentos ni libros en cursiva. Ni señales viales, ni sistema braille.
No es capricho.
La cursiva requiere de una motricidad fina y prensión que no todos los niños, adolescentes y adultos llegan a desarrollar.
SUMATE A LA CAMPAÑA DE CONCIENTIZACIÓN CON EL #LaCursivaNoEsInclusiva. En el lugar que te encuentres sacate una foto donde se vea bien la consigna. Queremos que llegue a todos lados y que sirva para que de una vez por todas se entienda que *NO ES CAPRICHO* que no es que no queremos que nuestr@s hij@s *HAGAN EL ESFUERCITO*. Muchas de las personas con TEA, TDAH, tienen graves problemas sensomotores, y les cuesta muchísimo escribir la letra manuscrita o tienen problemas para poder interpretar y decodificar los signos. SUMATE!!!!!
A esta movida se han adherido muchos pedagogos y padres o madres de niños con TEA o TDAH. Tiene como principal objetivo mostrar los obstáculos que enfrentan dichos niños a la hora de aprender a escribir. Una crítica a una educación que enseña con un método estandarizado que no valora la diversidad.
La Comisión de Educación de TGD Padres TEA Red Federal, en Argentina, que agrupa a familias con hijos con autismo de todo el país, es la impulsora a nivel nacional de esta campaña pensando en la educación de sus hijos: “La cursiva no es inclusiva”.
“El mayor obstáculo que enfrentan estos niños se centra en la dificultad de realizar los trazos para escribir con este tipo de letras. La cursiva tiene una estética más redondeada, que implican movimientos que demandan también las letras ligadas y es mucho más fácil hacer los trazos rectos de letra imprenta mayúscula”, sintetizó en declaraciones al diario “El Día” Carina Leonardi, integrante de TGD Padres TEA en Gualeguaychú, Argentina.
Los expertos en pedagogía sostienen que la letra cursiva no es fundamental en el aprendizaje de la escritura, ¿acaso el niño no aprendió a escribir?, ¿no usar la letra cursiva afecta realmente su proceso de aprendizaje?, evidentemente no porque lo más importante es enfocarse en lograr la escritura, independientemente de si su letra es imprenta o cursiva, y en honor a la verdad la letra cursiva no la vemos en los textos, libros o en la información que se lee en las páginas web.
Qué es el TEA y TDAH
El trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) es una afección crónica que afecta a millones de niños y en algunas circunstancias continúa en la edad adulta. El TDAH incluye una combinación de problemas persistentes, tales como dificultad para mantener la atención, hiperactividad y comportamiento impulsivo
En tanto que las personas con TEA con frecuencia tienen problemas con la comunicación y la interacción social, y conductas o intereses restrictivos o repetitivos. Las personas con TEA también tienen maneras distintas de aprender, moverse o prestar atención.
La mayoría de las escuelas no están preparadas y pueden surgir elementos discriminatorios
A menudo los docentes que tienen entre su alumnado algún niño o niña con TEA o TDAH suelen repetir en sus reuniones de colegas o con los tutores “estamos desbordados”. Y en los hechos es así porque evidentemente no están preparados para abordar estos casos y además el “sistema” nos les brinda las herramientas necesarias o el personal idóneo y capacitado para que los acompañen en las aulas.
La consecuencia de esta realidad es una sóla: chicos y chicas que padecen la escuela y se sienten (aunque el sistema no quiera o no esté en su ánimo hacerlo) discriminados, mirados de manera diferente, señalados.

