Anoche una multitud de adolescentes, jóvenes y familiares de las dos hermanas que murieron atropelladas por un auto cuando iban a trabajar fueron hasta el Poder Judicial y exteriorizaron dolor, bronca, indignación y un claro reclamo para despertar conciencia sobre la necesidad de hacer más efectivos los controles en las rutas y establecer penas realmente duras para quienes producen muertes por imprudencia o desprecio a la vida
Selena y Emilse Caro encontraron la muerte en la Ruta del Portezuelo el domingo. Una murió en el acto y la hermana a los pocos días. Fue por culpa de un joven de 20 años que venía en el carril contrario alcoholizado y a alta velocidad.
Ese conductor, Franco Oscar Pérez, está ahora detenido imputado por la jueza, Virginia Palacios, del delito “Doble Homicidio Culposo en Accidente de Tránsito” y ayer fue trasladado al Servicio Penitenciario.
Casi a la misma hora en que Pérez terminaba de cumplir los trámites de rigor antes de entrar a la cárcel, las alumnas de la Escuela Paula Domínguez de Bazán preparaban carteles y pancartas para salir a las calles junto a familiares y amigos para reclamar justicia y pedir controles y penas severas para quienes matan en la ruta o en calles.
Ellas fueron el motor de la movilización de anoche. Es que Selena estaba cursando el último año de secundaria y Emilse era egresada de esa institución educativa.
Los chicos fueron claros en el mensaje: queremos más control (en especial a la salida de los boliches) y condenas contundentes.
La marcha arrancó frente a la escuela y fueron hasta el Poder Judicial.
La muerte de estas dos hermanas se suma a las decenas de fallecimientos que tiene San Luis en su haber en el último tiempo. Esas tragedias de tránsito están estrechamente vinculadas al consumo de alcohol y drogas, en especial en boliches y locales nocturnos que parecen zonas liberadas.
En Juana Koslay es el epicentro o el origen de las tragedias en la ruta. Es que los chicos viajan a bailar a esa ciudad en el regreso ocurren los siniestros.
También quedó evidenciado que las autoridades (Policía y Justicia) solas no alcanzan, para frenar este lamentable fenómeno, es necesario el compromiso de los padres y el sistema educativo.
Yamila Fernández
