Desde el sábado 17 de diciembre miles de usuarios y más de 20 localidades de la provincia no tienen servicio de transporte interurbano por un lockout de las empresas que reclaman aumento de boleto, subsidios de Nación atrasados y más ayuda económica por parte del gobierno.
Según las compañías el “negocio es inviable” en el actual escenario y por eso decidieron paralizar todos los micros.
Es una maniobra o mecanismo de presión que afecta a mucha gente y cobra dimensiones dramáticas porque hay puntanos y puntanas que están varados, sin poder viajar o asumiendo costos elevados para hacerlo.
El viernes la Secretaría de Transporte les hizo una propuesta, pero pese a ser valorada por los transportistas, la rechazaron por insuficiente.
En medio de esta crisis, hay más de 240 choferes que ven amenazadas sus fuentes laborales.
Según pudo reconstruir Punto Aparte en base a consultas a las partes involucradas en las negociaciones, entre este lunes y martes podría haber un acercamiento en función de un dinero retrasado que ingresa recién ahora desde Nación. Ese dinero descomprimiría un poco el cuadro y las empresas volverían a trabajar.
El transporte público es un servicio escencial y las empresas no pueden tomar semejante medida en perjuicio de miles de personas. Es causal de una fuerte sanción por parte del Estado.

