La ciudad de San Luis, además del problema del agua tiene otro drama estructural que desde el regreso de la democracia a esta parte ninguna gestión o intendente lo pudo resolver: la basura.
La capital provincial luce en varios sectores, en especial de la periferia, muy sucia, con verdaderos basurales que se van generando, incluso, alrededor de los propios sistemas de contenedores cuando estos equipos se llenan y no son vaciados por los camiones recolectores.
Los especialistas en medio ambiente coinciden en absoluto que el tratamiento adecuado de los residuos requiere de un pacto de convivencia y de respeto mutuo que cuando se quebranta aparece lo que se observa en la fotografía que acompaña esta nota: basurales en cualquier esquina.
La gestión del actual intendente, Sergio Tamayo, no le ha dado prioridad a este problema. Ha resuelto, o está en vías de hacerlo, muchos inconvenientes de la ciudad pero el tema puntual de los residuos en la vía pública es materia pendiente.
Claro que cualquier medida que se tome en este sentido debe ir necesariamente acompañada de una profunda capacitación y concientización de la gente, sin esa pata la mesa no funciona.
