El Papa aprueba el divorcio cuando en el hogar hay violencia

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El papa Francisco reconoció hoy en su catequesis que la separación de las parejas en algunos casos “es inevitable” y hasta “moralmente necesaria”, sobre todo en casos de violencia doméstica, en un claro mensaje de apertura ante los retos de la familia moderna. Subrayó que “cuando papá y mamá se hacen daño, el alma de los niños sufre mucho”


 

“Hay casos en que la separación es inevitable, a veces inclusive moralmente necesaria, para sustraer a los hijos de la violencia y la explotación y hasta de la indiferencia y el extrañamiento”, dijo el Papa ante los miles de peregrinos que asistieron a la audiencia general en la plaza de San Pedro.

“A nuestro alrededor encontramos a varias familias en situaciones consideradas irregulares; -no me gusta esta palabra- y nos planteamos muchas cuestiones. ¿Cómo podemos ayudarlos? ¿Cómo podemos apoyarlos? ¿Cómo podemos apoyarlos para que los niños no se conviertan en rehenes de su padre o de su madre?”, dijo el Papa.

“Hay casos en que la separación es inevitable, a veces inclusive moralmente necesaria, para sustraer a los hijos de la violencia y la explotación”

En ese sentido, Francisco se detuvo a reflexionar “sobre las heridas que se producen en la misma convivencia familiar”.

“Se trata de palabras, acciones y omisiones que, en vez de expresan amor, hieren los afectos más queridos, provocando profundas divisiones entre sus miembros, sobre todo entre el marido y la mujer”, señaló el pontífice.

“Si estas heridas no se curan a tiempo se agravan y se transforman en resentimiento y hostilidad, que recae sobre los hijos”, agregó.

Para el Papa “cuando los adultos pierden la cabeza, cuando cada uno piensa en sí mismo, cuando papá y mamá se hacen daño, el alma de los niños sufre mucho, siente desesperación y son heridas que dejan huella”.

“¿No estaremos anestesiados respecto a las heridas del alma de los niños? Cuando más se intenta compensar con regalos más se pierde el sentido de las heridas del alma”, comentó.

Por otro lado, el Papa volvió a destacar que “no faltan los casos en que los esposos, por la fe y el amor a los hijos, siguen dando testimonio de su fidelidad al vínculo en el que han creído”.

Sus declaraciones se producen un día después de la publicación de un documento de trabajo de cara al Sínodo de la Familia del 4 al 25 de octubre, una especie de cumbre mundial de obispos en la que se debatirá la forma en que la Iglesia católica tratará a los fieles que no cumplan con la ética familiar que predica la institución, como en casos de divorcios, parejas que no han contraído matrimonio u homosexuales.

En ese documento se propone “acompañar a los divorciados y a las familias con hijos gays” y se vuelve a plantear un aggiornamiento de la Iglesia frente a los retos de la familia contemporánea, en particular la espinosa cuestión de la comunión para los divorciados vueltos a casar y los matrimonios mixtos.

 

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