El Papa Francisco rezó por “un milagro” para frenar la pandemia de coronavirus

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El Papa Francisco, acompañado apenas por unos gendarmes, fue hasta la Basílica de Santa María la Mayor, donde se encuentra un ícono de la Virgen que venera y luego hasta la céntrica Vía del Corso, para después caminar unos metros como si se tratara de una “peregrinación” e ingresar en la Iglesia de San Marcello al Corso, muy cercana a la famosa Piazza Venezia.

Como informó Matteo Bruni, director de la Sala de Prensa, allí rezó ante un crucifijo milagroso que en 1522 fue llevado en procesión por los barrios de la ciudad para que terminara la “gran peste” en Roma.

“Con su oración, el Santo Padre ha invocado el fin de la pandemia que golpea a Italia y al mundo, pidió por la curación de todos los enfermos y recordó las muchas víctimas de estos días y para que sus familiares y amigos encuentren consuelo”, informó Bruni.

“Su intención fue también para los operadores sanitarios, los médicos, los enfermeros y a quienes en estos días, con su trabajo, garantizan el funcionamiento de la sociedad”, agregó el vocero.

Antes, al mediodía, como ocurrió el domingo pasado, por segunda vez el Papa recitó la tradicional oración mariana del Angelus a puertas cerradas desde la Biblioteca del Palacio Apostólico del Vaticano vía streaming. Entonces también aludió a la pandemia -que hasta ahora provocó en Italia 24747 casos y 1809 muertos – y al hecho de que la Plaza de San Pedro se encuentra cerrada a los fieles. “En esta situación en la que nos encontramos viviendo más o menos aislados, estamos invitados a redescubrir y profundizar el valor de la comunión que une a todos los miembros de la Iglesia “, dijo.

“Unidos a Cristo nunca estamos solos, sino que formamos un único cuerpo, del que él es la cabeza. Es una unión que se alimenta con la oración, práctica recomendada cuando no es posible recibir el sacramento “, añadió, en alusión a la suspensión de todas las misas.

Si bien la Conferencia Episcopal Italiana había decretado el cierre de todas las Iglesias el jueves pasado, por voluntad del Papa, al día siguiente volvieron a abrir sus puertas. “Así como los supermercados están abiertos y una persona en la entrada controla que entren de a pocos para que no haya multitudes y se respeta la distancia interpersonal de un metro, lo mismo debe ocurrir con las Iglesias”, explicó una fuente del Vaticano.

En un momento totalmente atípico e inimaginable, Bruni expresó que las celebraciones de la Semana Santa están confirmadas, pero que se están analizando “modalidades de actuación y participación que respeten las medidas de seguridad vigentes para evitar la difusión del coronavirus”. Bruni destacó que más adelante, de acuerdo al desarrollo de la evolución de la situación epidemiológica, las modalidades serán comunicadas. Aunque indicó que, pase lo que pase, las celebraciones serán transmitidas en directa radiofónica, televisiva y por streaming .

Bruni salió a aclarar esta cuestión después de que el sitio de la Prefectura de la Casa Pontificia -que se ocupa de entregar a los fieles las entradas para las audiencias generales y las misas del Papa- hizo creer que se cancelaban todas las celebraciones de la Pascua, las más importantes del año para la Iglesia católica. La Prefectura, en efecto, publicó un aviso donde escribió que “debido a la actual emergencia sanitaria internacional, todas las celebraciones litúrgicas de la Semana Santa se realizarán sin la presencia de fieles”. “Se informa, además, que hasta el 12 de abril (día de Pascua) la audiencias generales del Santo Padre y las oraciones del Angelus estarán disponibles sólo en directa streaming en el sitio oficial de Vatican News”.

La declaración de Bruni dejó en evidencia un cortocircuito interno , ya que pareció desmentir esa información al destacar que el Vaticano está estudiando “modalidades de actuación y participación” . Aunque el 3 de abril deberían terminar las restricciones impuestas a los italianos de no salir de casa salvo para urgencias, en verdad nadie sabe qué pasará en las próximas semanas si el contagio no se frena.

Parece seguro que se cancelará el tradicional Vía Crucis en el Coliseo de Roma , que suele ser una de las atracciones para fieles de todo el mundo. ¿Y el resto? ¿El Papa le lavará los pies a doce sacerdotes utilizando barbijo en la tradicional ceremonia de jueves santo, que suele hacer en cárceles? ¿Cómo podrá hacerlo, si debe mantenerse una distancia obligatoria de al menos un metro? ¿Celebrará la misa de Ramos en una plaza de San Pedro desierta? ¿Asistirán sólo cardenales y obispos a una distancia de un metro cada uno o habrá más fieles?

Todas estas preguntas circulaban entre los vaticanistas que, por otro lado, dan por descontado que será muy difícil, incluso imposible, que el Papa realice viajes internacionales este año. El primero debería ser a la isla de Malta, a fines de mayo.

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