Punto Aparte San Luis

La causa femenina está gestando una revolución que transformará la sociedad

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Pasó otro #8M. Y como en los anteriores, la jornada dejó un fuerte y contundente mensaje: basta de meterse con las mujeres. El vaso se rebalsó. Y la paciencia se agotó: no se toleran más femicidios, mujeres golpeadas y derechos reconocidos a medias por el simple hecho de ser mujer.

Las expresiones de rechazo hacia la violencia de género son masivas y transversales porque el grito desesperado para frenar este flagelo sale de almas de todas las religiones, de todos los colores políticos y clases sociales.

Todos los movimientos y hasta la propia Secretaría de la Mujer #NiUnaMenos de San Luis es probable que no adviertan el fenómeno: La lucha de las mujeres para que dejen de ser maltratadas y asesinadas está gestando una revolución que transformará la sociedad.

La problemática dejó de estar debajo de la alfombra. El tema ahora se habla en todos los ámbitos.

Las mujeres están en las plazas, en la calle movilizadas y haciendo mucha bulla. Aquí y allá.

En San Luis hubo marchas. Una encabeza y convocada por la Secretaría de la Mujer #NiUnaMenos y otra por colectivos feministas.

La movida que motorizó la Secretaría de la Mujer, a cargo de Adriana Bazzano, se realizó en Villa Mercedes. Fue numerosa en cantidad de personas y en instituciones que se sumaron, como gremios y organizaciones no gubernamentales.

Marcharon por la libertad, la igualdad y los derechos de la mujer. Lo hicieron bajo una persistente lluvia y frío.

Se convocaron en la plaza San Martín de esa ciudad desde donde caminaron por calle Pedernera hasta el Complejo Molino Fénix. Allí aguardaba la agrupación cordobesa “Alta Yara”, que interpretó algunos temas de su cancionero dedicado en gran parte a las problemáticas de la mujer.

También se sumó un grupo de mujeres trans, llevando consigo un cartel recordando a Azul Montoro, joven de Villa Mercedes que fuera asesinada en Córdoba en 2017.

Bazzano agradeció “a todos los que se han sumado y sí, nos mojamos, pero a las mujeres no nos detiene ni la lluvia. Esta actividad tiene que ver con el objetivo de hacernos sentir, de pelear por nuestros derechos con libertad. No quiero que este encuentro sea solemne, por lo que sólo les diré que hoy la Secretaría de la Mujer #Niunamenos ha presentado el repudio a las maniobras de tortura y tratos crueles sufridos por una nena de 11 años, que fue abusada por la pareja de su abuela en Tucumán. El Ministerio de Justicia y Derechos Humanos deberá intervenir para sancionar a los responsables que avasallaron los derechos de esta niña, sometida a una cesárea sin su consentimiento”.

La funcionaria lo dijo en relación al caso que tomó estado público y puso una vez más en el debate nacional la vulnerabilidad institucional de la que son víctimas las mujeres, y particularmente las niñas, en algunos puntos del país.

“Debe haber sanciones para los responsables de quienes la volvieron a violar, esta vez en sus derechos, incluso mediante maniobras de demora alentadas por el propio gobierno provincial de Tucumán”, dijo, para cerrar con voz quebrada por el llanto: “Cada vez que violan a una niña, nos violan a todas”.

Por su parte los colectivos feministas marcharon en la capital puntana, aunque opacan la causa con actitudes que rayan el vandalismo y que llegan a desvirtuar el reclamo de la mujer. Provocaron daños a bienes públicos y privados, lo que despertó otra vez el rechazo generalizado de la comunidad.

Fuera de esto, en San Luis el tema está bien sobre el tapete y nadie puede hacerse el distraído: la mujer está poniendo toda su humanidad en esta lucha para ser reconocida, respetada, cuidada.

En el orden nacional, hubo manifestaciones en el país, obvio la más contundente y masiva se vivió en Buenos Aires donde marcharon desde el Congreso hasta Plaza de Mayo.

Marcharon mujeres de pueblos originarios, mujeres con distinta orientación sexual, mujeres con discapacidad y, entre todas ellas, abuelas, mujeres sin hijos y mamás con sus hijos en los hombros.

Hubo, en general, clima de fiesta: murgas, bandas (como Femimúsica que hizo bailar a todos lo que pasaban). Sin embargo, en el plano detalle se notaba la tristeza alrededor de uno de los reclamos centrales: ponerle un freno a las distintas formas de violencia contra las mujeres.

“Se los debemos a las pibas que nunca volvieron”, decían algunos carteles, en referencia al femicidio nuestro de cada día: uno cada 34 horas, según datos de La Casa del Encuentro. “No soy histérica ni estoy menstruando. Grito porque nos están asesinando”, decía otro.

Cabe recordar que también se cumplió con un paro nacional de mujeres tal como se replicó en muchos países.

Como cierre de este Día Internacional de la Mujer sólo resta advertir que tanta lucha y batallas libradas dará sus frutos y lo hará en forma de revolución.

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