Hoy la Universidad Nacional de San Luis cumple 46 años de vida. Más de cuatro décadas de presencia activa en la sociedad puntana, a la que está, silenciosa y a veces no tanto, transformándola permanentemente desde el conocimiento y la ciencia.
Demoré la redacción de esta editorial porque suelo inspirarme en la fotografía que publicaré para escribir los primeros párrafos. Busqué una imagen que resuma o me ayude a sintetizar lo que representa la UNSL, pero fue una tarea infructuosa porque consideré injusto resumir a la casa de altos estudios en una sola foto o ilustrarla con una del edificio del Rectorado con su bandera flameando, como regularmente se publica cuando se informa un tema institucional.
La Universidad es un conjunto muy amplio de situaciones: Educativas, científicas, sociales, de extensión, culturales, deportivas, democráticas, de expresiones políticas e ideológicas, de reclamos internos y externos, de construcción comunitaria hacia adentro y hacia afuera.
La UNSL es todo ese cúmulo de experiencias, y más. Es una institución que desde su puesta en funcionamiento suma profesionales y conocimientos para transformar nuestra sociedad.
Tiene la enorme responsabilidad de parir ciudadanos que justamente ayuden a mejorar la calidad de vida y las condiciones de vida de todos.
En este nuevo aniversario, me resisto a mirar una foto del recuerdo en blanco en negro de la UNSL. Prefiero muchas fotos y en colores, actuales, de hoy. Donde vemos la “Universidad tomada”, los egresados, los científicos en sus laboratorios, los estudiantes colaborando con la comunidad, las expresiones culturales y deportivas y los investigadores en la gigantesca búsqueda de descubrimientos pensados en la gente.
Eso es la Universidad. Un todo, de una parte de nuestra comunidad.
Gracias UNSL y feliz aniversario.
Yamila Fernández
