Punto Aparte San Luis

Rescataron a un chico de 13 años en el Aconcagua que intentaba hacer cumbre con papá

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Un adolescente de EE UU se descompensó a 5 mil metros de altura en el camino a la cumbre del cerro Aconcagua (6.962 metros). Tiene 13 años y según revelaron los propios rescatistas, tuvo un edema cerebral por la falta de oxígeno y aclimatación. Estaba acompañado por su padre.

Los médicos de la montaña más alta de América lograron estabilizarlo y junto a guardaparques y la patrulla policial, solicitaron el auxilio del helicóptero de rescate para trasladarlo hasta la aduana de Horcones, base del cerro, en el límite cordillerano con Chile. El chico está fuera de peligro.

“Casi sobre el final de la temporada, en el Aconcagua resurge el debate de los menores que acceden al llamado el coloso de América. Los chicos pueden acompañar las expediciones de sus padres, previa autorización de un juez de familia. Cada vez es más habitual ver a familias completas emprendiendo el ascenso. Sin embargo, esta montaña requiere de capacidad física, preparación mental y una larga aclimatación a la altura para lograr la cima”, describe esta mañana el diario Clarín.

El joven andinista empezó a sufrir mareos, náuseas y se descompensó, a 5 mil metros de altura, en la última escala hacia la cumbre: “Alrededor de las 19:00 de ayer lunes, nos alertan que en campo 3 de Guanacos (5.000 metros de altura), había un chico estadounidense con su padre, guía de montaña, con edema cerebral agudo de montaña y una parálisis facial. Dispusimos el rescate y evacuación de este adolescente en riesgo”, cuenta a Clarín el responsable de los equipos médicos del Aconcagua, Ignacio Rogé.

El jefe de los equipos médicos del Aconcagua explica que el edema cerebral es la consecuencia final del mal agudo de montaña que afecta a las personas por la mayor exposición a la altura. Los síntomas son dolor de cabeza, naúseas, vómitos, debilidad, fatiga, insomnio y en la etapa final, daños neurológicos como mareo y aturdimiento. Parece que el paciente estuviera borracho, se cae, no coordina, no comprende órdenes simples proque las neuronas están sin oxígeno y sin glucosa. Puede terminar en la pérdida de conciencia y en la muerte. “Pensando que era un ACV,  me puse en contacto con el neurocirujano Omar Urquizu, quien sugirió que había que internarlo en terapia intensiva del hospital Español de Mendoza, aunque finalmente no fue necesario”, cuenta Rogé.  Por suerte, este adolescente respondió rápido a la medicación.

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