Cortaderas: La Justicia confirmó que el cuerpo hallado ayer pertenece a Alejandro Ochoa

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Uno de los cuatro hermanos de Alejandro Jesús Ochoa, el trabajador rural desaparecido el pasado sábado en la localidad de Cortaderas, ubicada en la sierra de los Comechingones, al norte de San Luis, confirmó este sábado a la jueza de la causa que el cadáver encontrado ayer en una obra en construcción era el del hombre buscado.

El reconocimiento oficial se efectuó hoy en la sede de los tribunales de la localidad puntana de Concarán, con la presencia de Fernando Ochoa, hermano de la víctima; la jueza Patricia Besso; el abogado de la familia, Iván Coria; peritos judiciales y efectivos policiales.

El cadáver de Ochoa fue trasladado hoy a la ciudad de Villa Mercedes, donde entre esta tarde y mañana se le realizará la operación de autopsia, señaló Besso, la jueza del Crimen de la 3ra. Circunscripción Judicial de San Luis, al tiempo que ratificó los dichos del hermano de la víctima de que se trataba del cuerpo del trabajador rural que era buscado desde hace una semana.

Ayer por la tarde, cuando a las 14:49 se confirmó el hallazgo de un cadáver a 2 kilómetros de la localidad de Cortaderas y a 192 de la ciudad de San Luis, los cuatro hermanos de Ochoa que alcanzaron a ver el cuerpo confirmaron a la prensa que se trataba de su hermano, pero no hubo reconocimiento oficial por parte de la Justicia en ese momento.

Lo que añadieron entre llantos y gritos es que en esa zona se efectuaron numerosos rastrillajes con policías y perros adiestrados hasta el pasado miércoles, inclusive en la obra en construcción dónde fue hallado el cuerpo, y no dudaron en señalar que el cadáver había sido llevado a propósito para que lo encontraran, o sea que lo habían «plantado» en el lugar y que fue asesinado en otro lado.

Sobre este tema, el abogado de la familia, Iván Coria dijo a la prensa que «hay muchos cabos por atar en este caso para comprender lo sucedido y lo principal es que se dé con los responsables del homicidio para que digan las razones de su proceder».

El cuerpo de Ochoa estaba adentro de una propiedad en construcción dónde había además un quincho en la zona denominada El Adobe, a unos 500 metros de la ruta provincial 1 por un camino vecinal, entre Los Molles y Cortaderas.

En ese lugar estuvo el médico forense Gustavo Lafourcade, quién dijo a Télam que «el cadáver estaba a la intemperie, amordazado, tenía en la cabeza una bermuda de jean, varias heridas en el cuerpo, una muy visible en el cuello, se encontraba en avanzado estado de descomposición y emanaba un olor nauseabundo».

El médico estimó que había muerto hace varios días, mientras que los hermanos dijeron que las prendas de vestir halladas eran de Alejandro Ochoa, además de reconocer los tatuajes que tenía en el cuerpo y unas tobilleras.

La subcomisaría 22 de Cortaderas fue vallada desde ayer y reforzada con personal, ya que los familiares, amigos y vecinos del trabajador rural se manifiestan en forma permanente en el lugar criticando el accionar policial, pero por el momento no se registraron incidentes.

Ochoa, conocido como «Bebo», vivía en la zona rural de Cortaderas en una precaria vivienda y se dedicaba a la crianza de animales y a la venta de arrope.

Según los testigos, el sábado 27 de marzo llegaron a su residencia dos automóviles de color blanco con vidrios polarizados, un Gol Trend y una Saveiro, y bajaron varios hombres armados y encapuchados que golpearon a Ochoa hasta dejarlo inconsciente, lo ataron y se lo llevaron.

Sus cuatro hermanos, Ivana, Cristian, Gabriela y Fernando fueron hasta la subcomisaría 22 de Cortaderas a efectuar la denuncia en forma inmediata.

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