El papa Francisco denunció el «clima de guerra» que vive el mundo

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El papa Francisco ofició una misa en la que instó a cientos de miles de musulmanes, ortodoxos y católicos de Bosnia a dejar atrás la «barbarie» de la guerra y trabajar juntos por un futuro de paz, a 20 años de la devastadora guerra de los Balcanes


Francisco denunció el «clima de guerra» que se vive en el mundo y pidió «la gracia de tener un corazón sencillo, la gracia de la paciencia, la gracia de luchar y trabajar por la justicia, de ser misericordiosos, de construir la paz, de sembrar la paz y no guerra y discordia».

«En nuestro tiempo, el deseo de paz y el compromiso por construirla contrastan con el hecho de que en el mundo existen numerosos conflictos armados. Es una especie de tercera guerra mundial combatida ‘por partes’; y, en el contexto de la comunicación global, se percibe un clima de guerra», criticó el Santo Padre durante su homilía en la capital de Bosnia-Herzegovina, donde arribó hoy a una visita de 12 horas.

«Hay quien este clima lo quiere crear y fomentar deliberadamente, en particular los que buscan la confrontación entre las distintas culturas y civilizaciones, y también cuantos especulan con las guerras para vender armas. Pero la guerra significa niños, mujeres y ancianos en campos de refugiados; significa desplazamientos forzados; significa casas, calles, fábricas destruidas; significa, sobre todo, vidas truncadas», prosiguió.

Francisco, que llegó esta mañana a la «Jerusalén de Occidente», ofreció Misa en el Estadio Olímpico, el mismo lugar donde lo hiciera Juan Pablo II en 1997.

Sólo que en 1997, a diferencia de los 30 grados que hoy obligaron a algunos fieles a ser asistidos, la llegada del papa polaco desató, literalmente, una inesperada tormenta de nieve que marcó el regreso, por primera vez desde el inicio de la guerra, de miles de croatas a Sarajevo.

El estrado desde donde Francisco ofició la misa estaba dominado por un robusto crucifijo, una campana de 320 kilogramos y una silla tallada en nogal, todo elaborado por artistas y artesanos bosnios y croatas.

Es un país de mayoría musulmana, fe que profesa casi la mitad de sus 3,8 millones de habitantes, los serbios cristianos ortodoxos son cerca del 40%, los croatas católicos un 10%, y el resto son judíos y otras minorías.

En Sarajevo, un 80% de la población son musulmanes.

«Ustedes lo saben bien, por haberlo experimentado precisamente aquí, cuánto sufrimiento, cuánta destrucción, cuánto dolor. Hoy, queridos hermanos y hermanas, se eleva una vez más desde esta ciudad el grito del pueblo de Dios y de todos los hombres y mujeres de buena voluntad: ¡Nunca más la guerra!», demandó el Santo Padre en una ciudad y un país a los que describió «con un significado especial para Europa y el mundo entero».

«Sarajevo y Bosnia-Herzegovina tienen un significado especial para Europa y el mundo entero. Esta ciudad ha sufrido tanto por los sangrientos conflictos del siglo pasado y ha vuelto a ser lugar de diálogo y pacífica convivencia» destacó Francisco al llegar a la ciudad europea, en un país fracturado étnica y religiosamente a 20 años de la guerra civil, en un viaje en el que buscará «aliviar las tensiones entre los grupos religiosos y étnicos», precisó recientemente el portavoz vaticano Federico Lombardi.

En la denominada «Jerusalén de Europa», el Sumo Pontífice hizo hincapié en que su papel «requiere construir siempre nuevos puentes y restaurar los ya existentes, para que las graves heridas del pasado reciente se puedan curar».

En ese contexto, alentó «la colaboración de la Comunidad internacional, de la Unión Europea y de todos los países y organizaciones presentes en este territorio para impulsar cada vez más los progresos ya alcanzados», dijo tras ser recibido por el arzobispo de Sarajevo, cardenal Vinko Puljic, el Nuncio Apostólico Monseñor Luigi Pezzuto y el miembro croata de la presidencia, Dragan Covic, en representación de la presidencia tripartita Bosnia-Herzegovina.

La presidencia de Bosnia, según los acuerdos tras la guerra de los Balcanes (1992-1995), está integrada por representantes de los tres principales etnias y confesiones del país balcánico que se van turnando en el cargo: el bosnio musulmán Bakir Izetbegovic, el serbio Mladen Ivanic, y Covic.

Durante la Homilía, en la que hizo un fuerte llamado a la paz, el Santo Padre aseguró: «No nos engañemos creyendo que esto depende sólo de nosotros. Caeríamos en un moralismo ilusorio. La paz es don de Dios, no en sentido mágico, sino porque Él, con su Espíritu, puede imprimir estas actitudes en nuestros corazones y en nuestra carne, y hacer de nosotros verdaderos instrumentos de su paz».

«Sólo si se deja reconciliar con Dios, el hombre puede llegar a ser constructor de paz. Queridos hermanos y hermanas, hoy pedimos juntos al Señor, por la intercesión de la Virgen María, la gracia de tener un corazón sencillo, la gracia de la paciencia, la gracia de luchar y trabajar por la justicia, de ser misericordiosos, de construir la paz, de sembrar la paz y no guerra y discordia. Este es el camino que nos hace felices, que nos hace bienaventurados», finalizó.

Francisco retornará a Roma esta misma noche y mañana mantendrá, en el Vaticano, encuentros -por separado- con la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y el mandatario venezolano Nicolás Maduro.

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