Los niños, en especial los más pequeños, que son cobijados en el seno de un hogar sustituto o Familia Solidaria, establecen con ese entorno vínculos afectivos muy fuertes. En especial porque llegan a estos lugares por abandonos o maltratos de sus progenitores (hay muchas causas más, pero estas son las frecuentes).
Obvio después de esas experiencias traumáticas es lógico y esperable que rápidamente sientan el cobijo y se aferren.
Esos lazos se crean con el tiempo y por eso las leyes que regulan la actividad de estas familias fijan plazos máximos, que en la mayoría de las provincias donde funciona esta modalidad es de seis meses, como en San Luis.
Ese tope de tiempo no se respeta ni en San Luis ni en ninguno de los distritos. Los plazos son prorrogados y estirados en perjuicio directo del niño y en otros casos de la propia Familia Solidaria, porque esos padres también crean vínculos afectivos.
Hay cientos de casos testigos en todo el país.
Las causas hay encontrarlas en la mayoría de las situaciones en desidias manifiestas de jueces de Familia que “duermen” las causas de adopción, de los Registros Únicos de Adopción, que burocratizan el proceso y a veces es responsabilidad de los Ejecutivo que no tienen mecanismos de control de las Familias Solidarias respecto a los plazos de guarda.
Uno de esos casos testigos y reciente es el que atraviesa una familia de Neuquén.
Esta es la historia, que llegó a Change.org y ya lleva más de 2000 firmas de apoyo:
Soy Javier, tengo 44 años y vivo en Rincón de los Sauces, provincia de Neuquén. Hace unos años junto con mi esposa Alejandra y mis dos hijos Gabriel y Nati, decidimos formar parte del programa de familias solidarias.En ese momento no teníamos intención de adoptar a ningún niño y de hecho nunca nos habíamos inscripto en el Registro de Adopción de la Provincia. Sin embargo nos parecía que podíamos colaborar como familia en una situación transitoria de emergencia de algun niñito que lo necesitara.
En marzo de 2016, después de algunas entrevistas con profesionales de la Secretaria de Niñez de la ciudad, recibimos en nuestro hogar a ALEXIS, un bebito de casi 5 meses de vida, cuya guarda provisoria nos fue otorgada por el Juez de Familia de Rincón de los Sauces, debido a una situación familiar muy difícil y complicada que lo ponía en riesgo.
Nos dijeron que sería algo provisorio, por 3 ó 6 meses máximo, hasta que pudiera volver con su mamá, o le encontraran una familia para adoptarlo.
Sin embargo, el tiempo pasó y no ocurrió ni una cosa ni la otra.
Durante todo este tiempo (2 años y medio) Alexis pasó a ser un hijo más, un hermanito más, un nieto más, un sobrino más, de nuestra gran familia.
Hoy ALEXIS tiene casi 3 añitos y sentimos que nos hemos elegido mutuamente.
Por esa razón, y como el vínculo se hizo permanente, en diciembre de 2017 presentamos al mismo Juez que nos había dado la guarda, el pedido de adopción de Ale.
Para nuestra sorpresa, y sin tener en cuenta las evaluaciones de las profesionales del Municipio, el Juez rechazó el pedido directamente por dos razones formales: 1°) que no estamos inscriptos en el Registro Unico de adopción (RUA) y 2°) que por ser familias solidarias NO podemos aspirar a adoptar a ALE, porque la guarda que tenemos supuestamente es de carácter PROVISORIA.
Desesperados y por miedo de perder a Ale, apelamos la sentencia y, sin siquiera entrevistarnos a nosotros ni al niño, volvieron a fallar en contra por los mismos motivos.
No les importó que para entonces, Ale ya había pasado más de dos años con nosotros y que No le habían podido encontrar una solución mejor.
Mientras, en Abril de 2018 para cumplir con los requisitos formales que nos exigían, también presentamos los papeles para anotarnos en el Registro de adopción. Informamos que teníamos a Ale en guarda provisoria. Nos fijaron entrevistas psicológicas, pero una semana antes de ir, nos avisan que nos rechazan la inscripción porque NO podíamos anotarnos en el registro si teníamos un niño bajo guarda. Que contradicción!
Por último y desesperados planteamos el caso ante el Tribunal Superior de Justicia de Neuquén, diciendo que por el paso del tiempo, el niño formó vínculos muy fuertes de amor con nosotros, nuestros hijos, padres, hermanos y sobrinos, y hoy es un miembro más de la familia y Que negarnos el derecho a adoptarlo es NO RESPETAR SU DERECHO A GOZAR DE UNA FAMILIA ni SU INTERES SUPERIOR, como tanto mandan las leyes y la Convención Internacional sobre los derechos del Niño.-
Para nuestra sorpresa y desesperación, la Justicia una vez más nos dio la espalda y rechazó el planteo. Ya nos quedan pocas posibilidades legales para pedir por el derecho de ALE a quedarse con nosotros y tememos que nos separen.
Por eso queremos contarles esta historia para lograr el apoyo general y que quienes tengan que tomar la próxima decisión en este caso, tengan en cuenta EL INTERES SUPERIOR de ALE y el daño terrible que le provocará que nos separen, para mandarlo a otra familia sustituta o a una institución de menores.
MUCHAS GRACIAS




