Transporte interurbano: Unidades rotas, sucias, gente parada y menos frecuencias

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El servicio de transporte público interurbano de pasajeros en la Provincia es deficitario y de mala calidad. Los usuarios padecen cada viaje porque las unidades están deterioradas, en malas condiciones de higiene y con un agravante: tienen pocas frecuencias y por eso van al límite de la capacidad de pasajeros, incluso llevan gente parada cientos de kilómetros.

Un usuario que viaja regularmente de Merlo hacia la ciudad de San Luis, un trayecto que se hace en unas 3 horas y media, le relató a Punto Aparte las peripecias de subirse a un micro de Blanca Paloma o Panaholma (las únicas dos empresas que cubren ese corredor).

“Primera misión, en días como viernes o lunes es conseguir pasajes, porque como hay pocas frecuencias y mucha gente viaja no se consiguen boletos”, dijo el pasajero quien consideró que le faltan el respeto a la gente con este tipo de servicio. Y agregó: “Viajamos mal, muy mal. Los colectivos están sucios y claramente son vehículos viejos, llegamos aturdidos por el ruido del motor, en las cuestas a veces dan ganas de bajarse a empujarlos”, graficó el hombre que aportó algunas imágenes de esos periplos.

En medio de la pandemia de Coronavirus, al menos las empresas Blanca Paloma y Panaholma no respetan los protocolos para prevenir contagios. La gente viaja amontonada y en muchas ocasiones parada. Tampoco hacen respetar el uso de tapabocas.

La Secretaría de Transporte debería imponer controles más serios y rigurosos para evitar este perjuicio que se ocasiona a los usuarios.

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