Una multitud acompañó al Cristo de la Quebrada

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Antes de las palabras del obispo Pedro Martínez, uno de los sacerdotes leyó una carta que había enviado nada más y nada menos que Francisco desde El Vaticano. “Me uno espiritualmente a la celebración”, decía la misiva que fue aplaudida por los miles de fieles


 

Como cada 3 de mayo, la imagen del Cristo de la Quebrada, cubierta en una cruz de vidrio rodeada por claveles blancos y rojos, salió a la calle pasadas las 16:00 para transitar en peregrinación las principales calles del pueblo. Los fieles caminaron detrás del Cristo e hicieron una columna interminable de personas que acompañaron con aplausos y con rezos que se escucharon en todo el pueblo.

La procesión, a la que asistió el gobernador, Claudio Poggi, salió desde la Iglesia y retomó la calle que en su final encuentra el Cementerio y la nueva autopista 25 de Mayo. Después giró hacia la izquierda y subió por la calle del acceso principal a la localidad.

El paso se detuvo cuando el Cristo llegó al atrio de la capilla. Allí monseñor Martínez habló del significado de agradecer y de perdonar: “Fue gratificante verlos durante estos tres días rezando a los pies del Santo. En ese tiempo tenemos que agradecer que el Santo nos permita volver a casa para dar gracias a nuestras madres por la comida que nos hizo. También es importante el perdón entre los esposos; tal vez no se puedan olvidar algunos inconvenientes vividos, pero sí se puede perdonar”. Ofreció sus bendiciones y agradeció la tarea de los colaboradores con la Iglesia para que las ceremonias diarias se realizaran sin inconvenientes.

En el interior de la parroquia, habitantes del pueblo, seminaristas, religiosas y sacerdotes colocaron al Santo en el altar para que los fieles pudieran saludarlo antes de volver a casa.

Fuente: Agencia de Noticias

 

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