El intendente, Enrique Ponce, está mal asesorado y lo empujan a tomar decisiones o a realizar acciones que lo dejan mal parado. De madrugada le tocó el timbre de la Residencia Oficial al Gobernador para decirle que la Provincia no enviaba agua a las plantas y que la ciudad iba a amanecer sin ese servicio. Eso no pasó y en todas las casas hubo este vital elemento. Además de ser una puesta en escena, logró alarmar a la población con algo que nunca sucedió
Los peronistas lo saben bien porque su inmortal líder se los repitió hasta el cansancio y hoy es una de sus más repetidas máximas, aunque la frase pertenece a Domingo Faustino Sarmiento: “Del ridículo no se vuelve” o más arreglada “se vuelve de todo, menos del ridículo”.
Y Ponce esta madrugada hizo el ridículo cuando fue a tocar el timbre de la casa del gobernador, Claudio Poggi, para decirle que la Provincia no enviaba agua a las plantas potabilizadoras y la ciudad iba a amanecer sin ese servicio.
Pero eso no ocurrió porque en los hechos la gente en sus hogares tuvo agua y desde la empresa provincial encargada de regular ese abastecimiento a la ciudad fueron tajantes en un comunicado: “El caudal de agua cruda suministrado a las plantas potabilizadoras Aguada I, II y Puente Blanco es y ha sido, en todo momento, el suficiente para un pleno abastecimiento poblacional”.
“Las líneas que abastecen a las mencionadas plantas potabilizadoras operan con total normalidad sin presentar roturas y/o disfunciones en el suministro del recurso”, detallaron desde la sociedad estatal.
“Por tanto, se comunica a la población que la provisión de agua cruda, a las mencionadas plantas, se encuentra plenamente garantizada, en sintonía con la demanda de consumo acorde a la época del año”, señaló el organismo.
A las dos de la mañana Ponce y un grupo de colaboradores, fotógrafo incluido, se parapetaron en la Residencia Oficial, tocaron timbre, los atendió un Oficial de la Policía que estaba en la garita de ingreso y recibió sorprendido la nota de puño y letra de Ramón Zarrabeitía donde denunciaban un faltante de agua en las plantas.
Si hubiera sido cierto, tampoco justifica el accionar de Ponce, para eso están los organismos y los funcionarios con competencia para encargarse de esas cuestiones.
Imaginen si a Ponce le van a tocar el timbre por cada bolsa de basura que no se recoge de las casas, o el mal estado de las calles, o la falta de cumplimiento de los horarios de Transpuntano. Él no está para eso, está para conducir una ciudad y tomar decisiones de Estado y no quedarse en el juego chiquito.
Ponce es un profesional y un dirigente con estatura, de importancia, y por eso en él estas acciones caen mal. Usa un tema sensible como el agua para sacar provecho político, y se equivocó, no por motus propio, sino inducido por sus asesores.
La ciudad nunca padeció en estas horas la falta de agua. Alarmaron innecesariamente a la población.
