El gobierno nacional dejó trascender algunos datos o informaciones preliminares de cómo será o qué características tendrán los microcréditos no bancarios que pondrá al alcance, especialmente, de las economías informales.
Se conoció que los fondos deberán tener como destino herramientas, insumos para autoempleo e inversión para la economía social.
Con tasas muy bajas, el plan apuntará a financiar pequeños planes productivos pero no se descarta su uso para refinanciar deudas tomadas a tasas altas. Los préstamos no podrán utilizarse para consumo.
Según publican varios medios nacionales, el objetivo es financiar a tasas de en torno al 3% pequeñas inversiones productivas como herramientas, bienes de capital e insumos. También refinanciar deudas con orientaciones similares que hayan sido contraídas a las altas tasas que dominaron el sistema en los últimos dos años.
La idea es montar la iniciativa sobre un programa que ya existe y que va a ser ampliado. Lo dirigirá la Comisión Nacional de Microcrédito (Conami), que depende de Desarrollo Social. Y está siendo renombrado como Programa de Promoción del Microcrédito para el Desarrollo de la Economía Social.
Hoy el promedio de montos que otorga Conami está en los $ 15.000 por crédito. Pero al ser un promedio, puede llegar a valores mayores en casos individuales.
El mecanismo funciona de esta manera: Conami asigna un monto de fondeo y después organizaciones sociales, ONGs, cajas de crédito cooperativas y otras entidades lo distribuyen. El proceso de otorgamiento dura unos dos meses para un nuevo tomador del crédito.
Se abre una carpeta, como en un banco, en la que se establece el destino del crédito. Puede ser algo muy chico, como un emprendimiento gastronómico de fin de semana para el que se provee capital de trabajo. Pero también puede llegar a casos más sofisticados como el financiamiento de compra de maquinarias para organizaciones más grandes.
No saben de momento cuáles son los montos que tiene prestados el sistema. Están recién evaluando el alcance. Tampoco está definido el monto total que se le va a asignar ni la fecha de implementación.
El que se otorgará no será un crédito personal o al consumo, sino para producción y trabajo. En ese sentido es más parecido a microcréditos o mesocréditos, según la escala del proyecto al que se otorgue. Sin embargo, en el gobierno de Alberto Fernández entienden que muchos pueden usarlo para desendeudarse porque se financiaron en el pasado con créditos a tasas más altas.
El seguimiento y el repago se facilita, creen en el Gobierno, porque la devolución de los montos prestados permite acceder a refinanciamiento que mantiene en funcionamiento al proyecto de cada uno. Como financiamiento de capital de trabajo (compra de insumos, herramientas y también gastos corrientes).
En principio estará destino a personas u organizaciones que no tienen acceso al crédito bancario, por falta de scoring crediticio o porque viven en la informalidad. En ese sentido, apunta al 40% de la población que vive debajo de la línea de la pobreza.
Fuente Infobae – Télam
