Patricia Farrero, una experta en psicopedagogía, evalúa el impacto de la pandemia en la comunidad educativa

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Los medios y redes sociales no tienen la cuestión educativa en el centro de escena. Las palabras educación, aulas, escuelas, maestros, profesores, alumnos no son trending topic. Sí lo son dólar, IFE, ATP, acreedores externos y deuda; crisis económica y todo lo que acontece en el barro político. También el término coronavirus.

Todos hablan del deterioro económico. Pero pocos se acuerdan del drama que padecen los chicos y chicas en edad escolar y de todos los niveles.

Cierran comercios y empresas, pero también aulas y escuelas. Y el fenómeno de la “no educación”  en tiempos de pandemia no despierta el rating de una sociedad que parece más preocupada por salir a correr o ir de compras que aprender.

La educación, está en segundo plano, pese a que nos atraviesa a todos. Es llamativo. Si algo dinamitó el coronavirus fue precisamente el sistema educativo.

El plantel docente se puso el “overol” y pese a todas las contingencias se las ingeniaron para educar. Pero no fue lo mismo. Los chicos necesitan estar frente a sus maestros o maestras y no frente a una pantalla. Los chicos necesitan de esa comunidad; de sus compañeros y compañeras.

Está claro que no pueden volver a la normalidad. Realidad asumida. La vida escolar no volverá a ser la misma, al menos por un tiempo.

En pocos días las puertas de los establecimientos escolares se abrirán, por decirlo de alguna manera, para que quienes voluntariamente quieran enviar sus hijos lo hagan.

Ante ese escenario, Punto Aparte consultó a una de las más prestigiosas psicopedagogas de la región, la licenciada Patricia Farrero y con su profesionalismo escribió para este medio una reflexión que invitamos a leerla:

Por Licenciada Patricia Farrero

En primer lugar, antes de abordar el tema que nos ocupa, debo decir que  la infancia/adolescencia  está atravesada por “ser niño/ adolescente  y ser alumno”, inserto en una familia y en una escuela. Ambos espacios tienen la cualidad incuestionable de ofrecerse a ellos  como lugares privilegiados, donde el afecto y la  seguridad le permiten ir recorriendo un itinerario de la mano de sus padres, maestros/profesores  y adultos significativos.

Si  uno de estos dos lugares falta, el impacto de esta situación sobre su desarrollo afectivo es altamente perjudicial.

Partimos ya de la base que durante estos cuatro meses “sin escuela en modo presencial” los niños/adolescentes  sufren la ausencia de los vínculos con sus pares y sus maestros… Un párrafo aparte merece los alumnos de sexto año de Nivel Secundario, que sienten que su último año con sus ritos, viajes  y festejos se les escurre entre cuarentena, barbijos y alcohol en gel!

La angustia generada por este año “sin clases” es un tema que emerge reiteradamente en todas y cada una de las sesiones   durante el proceso de Orientación Vocacional.

Estamos ante la posibilidad que en la provincia de San Luis vuelvan las clases presenciales el 10 de agosto del corriente año, aunque muchos factores deben armonizarse para que esto realmente ocurra.

El interés superior de los niños, los  adolescentes  y todo el personal que docente que trabaja en la institución será el elemento primordial para la toma de decisiones de reabrir las escuelas.

Lo primero sería  la continuidad de  inexistencia de casos positivos en la provincia.

Está claro que solo un niño  volverá a clase si sus padres optan libremente por enviarlo o no  a la escuela y también los docentes si sienten que está garantizada la seguridad sanitaria de ellos y los estudiantes.

Otros factores depende de cada familia, en tanto si los dos padres ya están trabajando fuera de casa, si tienen posibilidades de llevarlos a la escuela a pie o en auto particular, si la docente de ese grado optó por ir o si los padres aún consideran riesgoso este tiempo de Fase 5.

Con respecto a los padres que me consultan permanentemente acerca de los contenidos y si sus hijos perderán o no “el año escolar”, les contesto rotundamente que los contenidos son lo menos importantes en este tiempo…. Lo realmente valioso con los vínculos, los afectos, los deseos de estar en la escuela como un miembro activo de la misma… jugando, aprendiendo, compartiendo… siendo niños y alumnos a plenos… 

Los contenidos se aprenderán luego… seguramente que nada va a cambiar en la vida de los niños si no aprenden los ríos de América o los adverbios de lugar este año. Lo realmente preocupante es que  estos  generen estrés, ansiedad, miedo y sobre todo, lo que más estoy escuchando es ABURRIMIENTO porque no pueden ir a la escuela.

El WhatsApp ha sido un gran aliado de padres, docentes y alumnos para evitar que ese vínculo no se rompa…

Los docentes tomaron lo que tenían a mano y sabían manejar (el celular, la computadora)  ya que la velocidad en que se presentó el aprendizaje tese asistido no dio tiempo a un preparación y mucho menos planificación.

Los padres salieron a comprar impresoras…se unieron aún más en grupos, se organizaron para no gastar tanto dinero en fotocopias, y buscaron redes de contención que les permitieron hacer frente a esta nueva vida “todos en casa”.

Por otra parte,   los niños se llenaron de fotocopias en exceso  el primer mes de cuarentena que luego fue disminuyendo hasta llegar en este último mes a niveles aceptables.

Muchos colegios usaron Zoom… plataformas digitales educativas y cada uno hizo lo que pudo….que hasta el momento, por lo que percibo en mis pacientes, ha salido muy bien, aunque aún no existen estudios que permitan estimar la efectividad del aprendizaje a distancia comparado con el aprendizaje presencial.

Para finalizar dos apreciaciones, una con respecto al niño:

•             Permitamos a nuestros hijos  jugar, jugar mucho, para ser libres, para sentirse plenos, para reconocerse como tales y mirarse en el espejo de sus pares. Un niño que no juega es un niño de riesgo.

Y otra referida al alumno:

•             aprender es una intensa búsqueda personal, pero no hay aprendizaje que no sea un “nosotros” y en esta paradoja se resuelve todo aprendizaje escolar. Aprendemos si somos capaces de ser nosotros…por lo tanto el regreso a las aulas, con todas las precauciones tomadas,  será lo más maravilloso que les pueda pasar a nuestros niños y adolescentes.

  • LICENCIADA EN CIENCIAS PSICOPEDAGÓGICAS. Pontificia Universidad Católica Argentina “Santa María de los Buenos Aires”
  • ORIENTADOR EDUCACIONAL VOCACIONAL Y  PROFESIONAL.   Pontificia Univesidad Salesiana de Roma

Especialista en Didáctica. UBA

Postítulo en Psicomotricidad UN de Cuyo

Profesora de la Enseñanza Primaria. ISA General Alvear. Mendoza

Diplomada en Autismo y  Asperger. Universidad Belgrano

                Integrante activa desde hace 20 años de la RED DE PSICOPEDAGOGIA                 DEL HOSPITAL “GARRAHAN”

                Trabaja con niños y adolescente con dificultades de aprendizaje  desde el año 1982 hasta la fecha.

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