Víctor Moriñigo: “La pandemia nos enseñó a valorar mucho la libertad”

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Fin de año impone la necesidad de hacer balances, reflexiones de lo que pasó y proyecciones de lo que vendrá. El 2020 fue complicado, inédito. Tal vez bisagra de cambios en los paradigmas de la vida en comunidad calificada de “normal”.

Punto Aparte consideró oportuno consultar a referentes religiosos, políticos, sociales y educativos sobre la experiencia de estos meses de pandemia de coronavirus. Qué mirada tienen de estos nuevos escenarios con los que convivimos y también, qué enseñanzas les dejó tamaña crisis para la humanidad.

La primera entrevista  fue al Rector de la Universidad Nacional de San Luis, Víctor Moriñigo, porque la educación fue una de la más perjudicada por la situación sanitaria. Las escuelas y las universidades debieron cerrar sus puertas para desarrollar el ciclo lectivo a través de aulas virtuales.

Moriñigo en este contexto gobernó la UNSL en medio de una tormenta sin precedentes y logró que esa casa de altos estudios tenga en la comunidad puntana un protagonismo clave y decisivo para enfrentar la pandemia. Para graficar, desde esta institución se proveyeron centenares de litros de alcohol en gel y otros elementos de higiene; se desarrolló la App que hoy se utiliza en toda la Provincia para establecer la trazabilidad y en sus laboratorios se gestó un novedoso método que simplificó el proceso de análisis de PCR para detectar casos de COVID.

 Por eso Punto Aparte considera al Rector una de las figuras clave durante la pandemia y lo será sin dudas en la pospandemia. La Universidad, es el motor perfecto para guiar a la sociedad hacia una transformación con justa para todos y todas.  

Entrevista al Rector:

¿Esta crisis histórica, le dejó alguna enseñanza? 

–              La crisis mundial, nacional y provincial al llegar este COVID 19, realmente nos marcó, y nos ordenó en el orden de prioridades de las cosas de que deseamos y queremos. Donde muchas de ellas las teníamos y no las valorábamos. Por ejemplo: la Libertad, el poder estar reuniones sociales, tener certezas sobre si puedo o no hacer algo la semana que viene.

Valoraremos mucho más esas cosas cuando todo esto pase. Ir a la escuela por ejemplo, si hoy le preguntamos a los chicos/as, el 100 % dirá que quiere regresar. Al impensado hace un año.

El año, en términos de calidad educativa ¿debe darse por perdido?

–              Creo que este año pasamos compulsivamente a un entorno virtual para la enseñanza sin haberlo planificado, sin haber capacitado a los docentes y sin haberle dado las herramientas, porque entendimos todos los niveles de decisión de la educación que no era el mejor camino, pero si el UNICO.

Dicho esto entiendo que el año dejara cosas positivas, la virtualización (bien planificada) es una herramienta con mucha potencia, muy democratizadora, llega a todas partes, claro que no puede competir con el rol del docente presencial, ahora nos dimos cuenta de eso.

Ojalá podamos adoptar en el futuro un sistema mixto donde saquemos lo mejor de la presencialidad en el vínculo pedagógico pero lo podemos convertir también a dispositivos que permitan que tengan el potencial digital para llegar a lugares insospechados.

¿Cómo se imagina la nueva normalidad?

–              Primero dependeremos del éxito de la vacuna, luego de la paciencia de todos y el trabajo del sistema de salud para enfrentar la segunda ola en nuestro invierno 2021.

Luego de eso entiendo que tendremos lo más parecido a la normalidad perdida, en Septiembre de 2021, donde allí veremos como el comportamiento de las personas haya cambiado, con prioridades de consumo distintas, prioridades de tiempo distintas, y ojalá nos convierta en una sociedad distinta, para mejor por supuesto.

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