El Dakar en Bolivia, entre la fiesta popular y los rezos de los Amautas

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La ciudad de Uyuni, que recibe al Dakar por tercera vez desde que la competencia agregó Bolivia a su recorrido, vivía hoy otra gran fiesta popular en sus calles, mientras los amautas encomendaban a la Pachamama (Madre Tierra) que protegiera el paso del rally


 

Los amautas (hombres sabios aimaras) celebraron rituales en cada uno de los lugares del recorrido del Dakar 2016: Uyuni, Villazón, Tarija, y Tupiza, reseñó Ernesto Rossel, viceministro de Turismo de Bolivia.

En Villazón, por ejemplo, rezaron por un clima propicio durante la competencia teniendo en cuenta los contratiempos en el comienzo de la carrera y lo que ocurrió aquí el año pasado, cuando las lluvia hizo estragos y algunos pilotos sufrieron principio de hipotermia.

Estos ancestrales rituales indígenas varían según la ocasión y dependen de qué es lo que se quiere pedir o agradecer.

Lo primero que hacen los amautas es hacerle ofrendas a la Pachamama para solicitar permiso y protección al visitante.

En estos rituales, también interviene los achochilas, que son las deidades (la lluvia, las montañas, el Sol y el desierto) que intercederán ante la Madre Tierra.

A los ajayus (espíritus) buenos se les pide que retiren a los malos, al Tata Sol que acompañe y al fuego, al aire, la tierra y el agua que se unan en uno solo para convertirse en energía positiva para el Dakar.

Los amautas instalaron el miércoles en Uyuni dos mesas blancas, que simbolizan la felicidad, alegría, prosperidad y pureza, y otras de colores que representaron abundancia e integración con la Madre Tierra y con el Cosmos.

“Todas estas ceremonias nos genera un enorme orgullo y son con estas cosas que nos damos cuenta de que no hemos perdido todo, que nuestra cultura está viva”, enfatizó Roussel en diálogo con Télam.

De hecho, el Ministerio de Culturas boliviano se divide en tres viceministerios: el de Descolonización, el Intercultural y el de Turismo.

Esta división fue implementada por Evo Morales cuando asumió la Presidencia para integrar y poner en valor la cultura y las tradiciones del pueblo boliviano.

“Buscamos la integración, conocernos más entre nosotros y que el mundo conozca más nuestras raíces y cultura.  Esto también es poner en valor el turismo”, argumentó el funcionario boliviano.

Esta integración es visible en estos días en los que las cholas cargan pilas de remeras del Dakar para vender en los puestos instalados por donde pasa el rally.

En estos tres años en los que el rally ingresó a pueblo boliviano, generó un enorme fanatismo de los lugareños y un importante movimiento de comerciantes y pequeños productores y artesanos que se movilizaron para comercializar sus productos.

El mercado popular instalado hace días en las calles Arce y Colón de Uyuni, ciudad que alberga el vivac, ha sido un devenir de turistas, cholas y bolivianos de distintos lugares del país en busca de comida, artesanías típicas y merchandansing del Dakar.

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