Refugiados: Europa se está convirtiendo en un depósito de almas

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Desde que Macedonia, Austria cerró su frontera con Grecia, los refugiados que llegan de Medio Oriente y África escapando de la violencia y el hambre estructural se quedaron sin un paso seguro y legal para seguir camino hacia el norte, especialmente Alemania y los países nórdicos.

Es allí a donde la mayoría quiere llegar y en donde creen que tendrán más posibilidades de encontrar trabajo y construir una nueva vida.

Con el paso a los Balcanes completamente cortado para todos aquellos que no sean sirios e iraquíes -e incluso para éstos el cruce se ha reducido mucho-, la agencia de la ONU para los refugiados, Acnur, advirtió este domingo que alrededor de 6.300 demandantes de asilo están abarrotados en un campamento de tránsito en Idomeni, creado originalmente para 1.500 personas, en el frontera del norte de Grecia con Macedonia.

El viernes Macedonia sólo dejó pasar a 22 sirios e iraquíes y el sábado el número ascendió a 300. Sin embargo, todos los días llegan miles de refugiados nuevos a Grecia.

“Hay gente que está esperando en Idomeni desde hace una semana. Su paciencia está al límite”, contó Stella Nanu, una de las portavoces de Acnur, poco antes de que un grupo de refugiados tomara las vías que cruzan por ese paso fronterizo.

Tanto la ONU como Médicos Sin Fronteras vienen alertado sobre la precarización de la situación humanitaria en Grecia, especialmente en la frontera norte y en los lugares de Atenas -como el puerto y las principales plazas-, en donde miles de refugiados esperan alguna definición de la UE.

El ministro de Migración griego, Yanis Muzalas, anunció este domingo que presentó un plan de contingencia a la UE para acoger a los cerca de 22.000 refugiados que están ahora mismo en varios puntos del país y señaló que en un mes la cifra puede llegar hasta las 70.000 personas.

Grecia pide a la UE que la saque del corset financiero que le impuso el paquete de austeridad que el país tuvo que firmar el año pasado para continuar recibiendo ayuda del bloque y no profundizar su crisis económica.

Además, le pide que el resto de Europa la ayude ya que Atenas se ha convertido en el principal puerto de entrada de los refugiados de Medio Oriente.

Sin embargo, hasta ahora la UE no ha conseguido coordinar una estrategia común. Por el contrario, cada vez más sus estados miembros toman la decisión unilateral o en reducidos grupos de levantar vallas, cerrar sus fronteras o limitar dramáticamente el paso de refugiados.

Austria volvió a dejar en claro que su gobierno, al igual que la mayoría de sus socios de los Balcanes, creen que Grecia debe asumir toda la responsabilidad y la carga por la llegada de refugiados sola.

“No es posible que Grecia actúe como una agencia de viajes y envíe a todos los refugiados (al norte)”, sentenció el canciller Werner Faymann en una entrevista publicada este domingo por el diario local Österreich.

El ministro sostuvo que su gobierno cumplirá con la cuota de 37.500 refugiados -que acordó con la UE dentro de un paquete para distribuir 160.000 demandantes de asilo en dos años-, pero que no abrirá su frontera para permitir el paso de más recién llegados.

El viernes pasado, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, criticó la decisión de Austria y varios países de los Balcanes de restringir el paso de los miles de refugiados y limitarlo a 580 por día. Según advirtió el diplomático, esa decisión es una violación directa del Estatuto de los Refugiados firmado por casi todos los países del mundo.

Las cuotas diarias de refugiados fueron aprobadas esta semana por Austria, Bosnia, Bulgaria, Croacia, Eslovenia, Kosovo, Macedonia, Montenegro y Serbia; y rápidamente la medida fue repudiada por el gobierno griego, quien advirtió que no permitirá que sus vecinos lo conviertan en un “depósito de almas”.

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